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02

Tesoros ocultos de Antonio Vega

Era verano. Julio de 2005. Antonio Vega seguía girando las ’3000 noches con Marga’, unas cuantas en Clamores, y otras tantas por ahí. Aquella noche se subió a un escenario temporal, levantado en un patio entre archivos y periódicos antiguos que se empeñan en conservar un trocito de la historia de Madrid: el Conde Duque. De pie, bajo el escenario, se me antojaba muy alto, como también lo eran las gradas, en un afán por alcanzar una cima que desconocía. Pero allí, desde el suelo, sentía la música más cerca.

Aquella noche no sabía que me iba a encontrar con un Antonio Vega distinto, capaz de abandonar la guitarra, agarrar el micrófono, chascar los dedos y bailar al son de los metales. Había venido con todo el equipo, dispuesto a dar lo mejor de sí mismo, y demostrar que sus canciones podían brillar con otros arreglos, con otro brillo; que había otra vida para sus canciones. Recuerdo que sonreí imaginando por un momento a Frank Sinatra, y pensé que nunca había visto a Antonio tan suelto, disfrutando y dejándose llevar con cada acorde. Qué privilegio haber conocido a aquel Antonio, qué buena noche de verano en Madrid.

Pensé que aquel concierto sólo permanecería ahí, como una noche puntual guardada en mi memoria, el único rincón donde ha estado estos últimos años. Pero hace unos días descubrí que no era así. Alguien pensó que ese directo merecía registrarse en algún lado, y lo acabó haciendo otra noche, poco después, en un concierto que ofreció en un auditorio de Guadalajara.

Ese directo, grabado en audio y video, nunca llegó a ver la luz.

Hace tres días, he podido ver y escuchar dos piezas de aquel concierto, gracias a Santi Fernández, batería de Los Secretos. Santi, que también es productor, se encargó de registrar aquella grabación. Ahora, él tiene dos temas guardados en su cajón: ‘Cada sombra en la pared’ y ‘Estaciones’. Y los recupera para enseñárnoslos, en el mismo estudio donde hace años Antonio grabó “Escrito sobre el viento” con Chema Vargas. En el mismo estudio donde se tiraron horas y horas juntos en el suelo, tocando la guitarra hasta la madrugada.

Santi le da el play, y siento un pellizco. Suenan los primeros acordes de ‘Cada sombra en la pared’, y ahí están “esos chicos”: Basilio Martí, Luismi Baladrón, Jorge D’Amico… Sus habituales. La banda suena impecable, espectacular, tan finos como en la versión del disco, pero con la verdad que sólo se puede palpar en directo. Recreándose en los metales, con un saxo y una trompeta bellísimos, que hacen crecer más si cabe las canciones, tanto las que estaban arregladas para ello como las que hubo que adaptar para la ocasión. El escenario está preparado para recibir a Antonio… Pero aquella noche, no fue la noche de Antonio. Fue un mal momento, una mala noche. No estaba allí el Antonio desinhibido y entregado del Conde Duque, sino un Antonio cansado, tocado, en un momento delicado, que se enfrenta al micrófono pero no acaba de llegar del todo a las canciones. Algo parecido sucede en ‘Estaciones’, y en el resto de la grabación, en bruto y sin editar aún, a la espera de una decisión difícil de tomar. De ahí que las canciones sigan en el cajón de Santi, con un sabor dulce y amargo, maravillado por los arreglos de los temas, la banda, los metales… Y con la tristeza de no haber podido captar al Antonio que brilla sobre el escenario. ¿Qué hacer? ¿Rescatarlo, olvidarlo…?

Tal vez no fue la mejor noche de Antonio. Tal vez sea difícil tomar una decisión así, que no depende sólo de tí, sino de algo que atañe a una persona que ya no está. Tal vez por eso Santi siga cerrando con llave ese cajón, desde el respeto y el cariño que le tuvo (y le tiene) a Antonio. Quizá, Santi, sea difícil decidir. Pero sé que ese mismo cariño, y respeto, y entendimiento, lo tendría cualquiera si llega a ver ese documento. No fue la mejor noche, pero son canciones que merecen revivirse en directo. Imágenes y sonidos de un creador que nos ha dejado un poco huérfanos, y que, a pesar de todo, reconfortan, porque nos trasladan al recuerdo de otras muchas noches bonitas que guardamos en la retina. Imágenes que son, como él mismo diría, ‘Tesoros’. Ojalá lleguen a aparecer.

Arancha Moreno

Un comentario

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  1. Jesús escribió:

    Antonio fue un excelente compositor de canciones.Lucha de gigantes,la chica de ayer,una décima de segundo son temas que pertenecen a ala memoria del pop español.De su carrera en solitario Esperando nada o El sitio de mi recreo son gemas tan emotivas como intensas.Suscanciones nos transportan a un viaje por la magia y la ensoñación.Unas letras tan cuidadas como hermosas.Antonio Vega un apasionado artesano de canciones hechas con el corazón y con todos sus sentimientos a flor de piel.

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