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¡Seamos dignos!

“Las serpientes decidieron rebelarse convocando una asamblea. La extraña convocatoria se extendió rápidamente por la selva. Este curioso acontecimiento atrajo primeramente a las alimañas por su simpatía por las revueltas, y éstos a su vez sedujeron con palabras como rebeldía a ingenuos y adolescentes cervatillos, y con una selva más sosegada a centenarias tortugas, y con más alimento a los cocodrilos, y con menos defunciones a los ñus,…” En definitiva, las crónicas cuentan que “los animales fueron acudiendo con promesas de tratar y resolver los problemas de su propia especie”.

Miento. Todos no, se relata que el león jamás asistiría a algo así sin haberse consensuado antes en cualquiera de las Asambleas Oficiales ya constituidas en la selva. Otros muchos no fueron, como el buho erudito, el avispado lince o el inteligente simio.

A partir de aquí, poco más se sabe. Faltan páginas. Por el corte parece que fueron arrancadas.

Pero hay una última anotación. “Hubo revueltas. Arrancamos y quemamos las páginas de la vergüenza. Crear una selva a la carta, a capricho y antojo de cada animal asistente trajo odios entre especies que jamás, en otras circunstancias, se hubieran agredido. Seamos dignos, éste es nuestro mensaje. Respetemos las leyes naturales de la selva.”

Yo estuve en Sol. Mis apuntes de esa tarde/noche son un sinfín de anotaciones de algunas asambleas y reflexiones que hoy ya sé que eran lamentables hechos futuribles.

Asamblea de cultura. Plaza de las Descalzas. 25 personas sentadas. 17 de pie. Diferentes especies y condiciones. Un productor que propone que haya más ayudas para las pequeñas productoras de cine como la suya; una chiquita expresa que es injusto que haya autores a los que siempre se les publique lamentándose de que a ella la han rechazado su primer libro en algunas editoriales y considera que debe instarse a ser publicada como hacen con los de siempre; un chaval con tablas de escena lanza su queja de que las salas ahora cobren por actuar y no paguen un caché independientemente de que acudan 2 o 600 personas a verle; una actriz ya retirada revindica que haya una partida de ayudas económicas para los actores, actrices y gente de la farándula cuando no trabajen por ser efímeras e imprevisibles generalmente la duración de sus papeles. “¡Y también para los magos o los que nos dedicamos a otras actividades de escena!” se escucha espontáneamente… Puedo continuar, pero todos mis apuntes de campo recogen sustancialmente los mismos planteamientos. Por supuesto, que todas las iniciativas fueron apoyadas y refrendadas por los allí presentes.

En la última página del cuaderno escribía “Esto no es nada serio”. Tras un cúmulo de catastróficas reflexiones ésa iba a ser mi última anotación. Un amigo, de otra especie, que regresaba de la asamblea de educación me gesticula para que le cuente. “Creo que he estado en una asamblea de economía”. Su respuesta, “yo igual, un camelo”.

En la última hoja de mi cuaderno se puede leer “Esto no es nada serio, seamos dignos”.

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