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Entrevista realizada el 11 febrero de 2005

KAMEMBERT

Arancha Moreno/Popes80

"Me veía viejo para el pop y eso que ¡tenía 20 años! Queríamos un contrato discográfico que no salía, y el horizonte de repetir actuaciones rutinarias no me apetecía. Me metí a poeta."

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Kamembert se funda en 1981, en plena movida madrileña. ¿ Con qué intenciones?
[Manolo Crespo, vocalista de Kamembert]Fundamos Kamenbert unos amigos del colegio, en Castelldefels. Éramos adolescentes, queríamos divertirnos y muy aficionados a la música y atentos a lo que estaba ocurriendo en Inglaterra y, en menor medida, en USA. Los Sex Pistols, los Clash, Police, The Jam fueron el primer impacto que me hizo tomar conciencia de que quería estar en un grupo, que era posible para un quinceañero hacer música. Hasta entonces, aquellas melenas y los largos punteos habituales en la escena del rock me dejaban frío. Por asociación lógica, nos saltamos todos los años de hard rock, sinfonismo y hippies, y enlazamos los primeros sesenta –Stones, Who, Small Faces, soul- con lo que las bandas más jóvenes hacían en el momento.  Era una actitud que creíamos más vital, y además, un repertorio más accesible. Enseguida empezamos a componer, uniendo la ingenuidad al desparpajo, y puede decirse que en el año 81 estábamos bastante consolidados.



Los ochenta fueron una década muy significativa, musicalmente hablando. ¿Con qué grupos os sentíais más identificados?
[M.C.]En aquella época se abrió en Via Layetana, cerca de donde yo estudiaba, la tienda Star Records. Allí vendían material de la New Wave, chapas, comics y en una tele colocada en el escaparate ponían vídeos. Me pasaba horas viendo a Blondie, b52, Los Ramones, Cars... Comprar un disco no era tan asequible como ahora. Del resto del país Alaska y los Pegamoides y los gallegos Siniestro Total también eran graciosos, y solíamos escuchar a Nacha Pop o “Los ramones” de Los Pistones y “Calle del ritmo”, de los Elegantes, que me tenía hipnotizado. Debo citar también a Derribos arias, Glutamato Yeyé o Gabinete Caligari dentro de las “hornadas irritantes”, y seguro que me dejo muchos.
De Barcelona me gustaban los Rápidos, Telegrama, Sprays, Rebeldes y ya, con relación más estrecha por afinidad y haber compartido escenario, con Brighton 64, Los Novios o Wom a2.

[Joan Llovera, bajista de Kamembert]Coincido con Manolo en la mayoría de los grupos. Nos gustaban bastante también los B52, quizás por el hecho de tener chicas en sus filas, aunque musicalmente poco tuviéramos a ver. También destacaría los grupos ingleses de finales de los 70, como los Clash o los Jam, entre otros. Respecto a los grupos españoles, también coincido con Manolo. De la última etapa destacaría a los Flechazos con los que coincidimos en alguna ocasión, y Los Sencillos (en aquel momento se llamaban Aullidos en el Garaje) a los que descubrimos en una actuación en l’Ametlla del Vallès (Barcelona). De todas formas, la gran influencia de nuestra etapa, aparte de los grupos de los 80, fueron los 60.



Retrocediendo en el tiempo, seguro que hay mil historias que contar de aquella época... ¿Alguna anécdota que os venga a la memoria?
[M.C.]Hay innumerables anécdotas: Tuvimos con Brighton 64 un mánager que era increíblemente estúpido, Jesús Pedro de la Rosa Kirkpatrick. En nuestro caso la vinculación llegó hasta la grabación del primer single. Después de un bolo en Vic, nos irritamos tanto con él que lo dejamos tirado de madrugada en medio de la carretera, en pleno invierno. 
Cuando estábamos a punto de firma con Wilde Records, compañía gestionada por Patrick Boissel de Lemo, recuerdo que éste venía a vernos a ensayar con su abuela, una señora de ochenta años, que además soportaba con gran sonrisa el estrépito. Finalmente, el día de la firma, nos parecía que querían controlarnos demasiado –pretendían, entre otras cosas, potenciar la imagen sexy de Dani, el guitarrista, haciéndolo posar semidesnudo. Al final, hartos, nos levantamos y nos fuimos para siempre. Junto a nosotros, los Claustrofobia decían a Patrick: Nosotros no tenemos ningún problema! Se quedaron.
Recuerdo ahora a un fotógrafo francés, muy pirado, posiblemente sádico. Nos hizo cruzar la Granvía sorteando a los coches mientras disparaba desde la otra acera. Nos metió en una cabina telefónica. La sesión acabó cuando, en una obra, quiso que subiéramos a la grúa.


¿Cómo era un concierto de Kamembert? ¿Dónde tocábais, y para quién?
[M.C.]Pretendíamos tocar rápido y furioso, enlazando casi los temas. Xavi, el bajista y yo, dábamos botes mientras Dani mantenía su actitud hierática, el cigarrillo entre los labios. Teníamos gran interés en no ser blandos. Supongo que al principio éramos muy rudimentarios, con grandes carencias pese a que ensayábamos muchísimo y el grupo era lo más importante. Poco a poco fuimos evolucionando hacia la música negra. 
No había demasiadas salas. Tocábamos en Boira, un lugar minúsculo de la parte alta, que no tenía escenario, en Zeleste, que tenía un escenario de un palmo y en Metro, y dónde nos dejaran.

[J. Ll.]En nuestro caso los conciertos eran bailables, una mezcla de soul y pop. Normalmente conectábamos bastante bien con el público y los conciertos se convertían en fiestas. Frecuentábamos el circuito de salas de Barcelona, Zeleste, Bikini, KGB, etc. Nuestro público era bastante variado, aunque con una importante presencia de mods en los conciertos.




Una de vuestras primeras canciones, Último grito, iba dedicada a un fancine de la época. ¿ Dé qué hablaba la canción, y de qué iba el fancine? 
[M.C.]Último Grito era un fanzine muy tenido en cuenta, pese estar fotocopiado y grapado, y creo recordar, aunque ha pasado mucho tiempo, que hicieron algún comentario despectivo del grupo. La canción hablaba de los críticos, de ciertas actitudes perdonavidas. 
Hubo un gran auge de ese tipo de publicaciones, nosotros hicimos uno, “Serie B”, con el que nos divertíamos mucho. Ahora, esas revistas serían de una cutrez increíble, aunque, tal como lo recuerdo, el fanzine mod “Reacciones” estaba muy bien.


Se recuerdan los ochenta como todo un movimiento generacional y cultural muy fuerte. ¿ Hasta que punto era así? Músicos, artistas de otra índole, ¿compartíais una forma de vivir, de ver la vida? 
[M.C.] Seguramente al haber menos sitios adónde ir había más conexión entre los grupos. Todos coincidíamos en los lugares antes mencionados, íbamos a ver a los demás cuando tocaban. Zeleste era especial porque existía un pase para músicos con el que entrabas gratuitamente, con derecho a copa. Así que no era cosa de despreciarlo. Evidentemente compartíamos un espíritu punk que impedía anquilosarse, una urgencia vital. Por otro lado, cuando las bandas funcionan a base de singles la competencia es mayor y la creatividad aumenta. No es lo mismo grabar a menudo que hacerlo cada dos años. 
La escena fue para arriba hasta más o menos el año 85. Hubo entonces una profesionalización creciente de los grupos, y sobre todo, de las discográficas. Se efectuó una gran criba. En mi opinión se perdió frescura y ese espíritu del “hazlo por ti mismo”que imperaba en los primeros tiempos.

[J. Ll.] En Barcelona la movida fue casi exclusivamente musical, de hecho era entre los grupos donde se compartía la forma de vivir que cita Manolo, urgencia, ir por delante del futuro. También coincido con él de que a partir del 85 hubo una profesionalización importante, lógica por otra parte. Yo recuerdo pocos artistas que no fueran músicos y que participasen activamente en la escena barcelonesa. Quizás los comics como El Víbora (con Gallardo y Mediavilla, etc.), la Fura dels Baus, tangencialmente, se podrían incluir dentro de lo que fue la escena barcelonesa de los 80.


Kamembert fue un grupo muy pop, en sus inicios con una fuerte influencia británica, y también madrileña. ¿ Qué admirabais de estas tendencias?
[M.C.]De ambos, los temas cortos, sencillos y ágiles en contraposición al rock maduro. De los británicos, las producciones y lo bien que tocaban, del resto, el desparpajo y la seguridad de estar haciendo lo correcto.



Como grupo durasteis siete años, llenos de continuos cambios en la formación. ¿ A qué se debió? ¿Fue tanto cambio la causa de una pronta desaparición?
[M.C.]Es curioso, pero no disputábamos demasiado. Cuando sonábamos muy bien, Carlo, el mejor músico de todos nosotros, empezó a empeñarse en meter temas suyos muy ñoños y arreglos cursis. Musicalmente no le gustaba nada que coincidiera con el resto, y a mí no me gustaba su preciosismo y que nos menospreciara como músicos. Se fue antes de que lo echásemos y ahora me parece un error. 
Dani se quedó sólo en la guitarra, y el sonido adquirió una agradable aspereza, fue mucho más bronco. 
Al tiempo, yo me quemé. Me veía viejo para el pop y eso que ¡tenía 20 años! Queríamos un contrato discográfico que no salía, y el horizonte de repetir actuaciones rutinarias no me apetecía. Me metí a poeta.
Dani reestructuró la banda, que remontó con el lp de Dro, que tenía temas estupendos, muy frescos, como “Sha la la la”. Es su formación más conocida, con Joan al bajo, y las chicas: Mari, Mireia, Enma y Charo Yo creo que desaparecieron porque se extinguió el fulgor en el ambiente, la chispa, el apoyo de los jóvenes. Los noventa trajeron otras actitudes, una reacción rockera de supuesta pureza. A mí me aburrieron mucho.

[J. Ll.] En mi opinión, Kamenbert tuvo dos etapas definidas, la inicial con la formación masculina, más popera, y la segunda con la inclusión de voces femeninas con una inclinación mas marcada hacia el pop- soul. Esto, aparte de un cambio de formación, fue una reorientación del grupo, que creo que fue bien asumida por el público e hizo más interesante al grupo para las discográficas, ya que a finales del 86 firmamos un contrato con DRO. A partir de ese momento, la falta de cohesión interna del grupo y los diferentes posicionamientos personales crearon tensiones importantes que provocaron más cambios que ya no fueron tan bien aceptados por el público (aunque el público mod es de los más fieles que conozco y es muy de agradecer), y mucho menos por la discográfica, que creo que vio que las esperanzas puestas en el grupo se desvanecían rápidamente. Sin duda contribuyó mucho, ya que nos desestabilizaron y crearon falta de confianza en el grupo.



El grupo en sus inicios tenía bajo, batería y guitarras, con el tiempo incluisteis coros, trompeta, saxofonista... ¿ Queríais desvincularos del pop? 
[M.C.]Fue una evolución consecuente con nuestro amor por el soul. Cuando Carlo se fue, incluimos una chica para las segundas voces. Paulatinamente, fueron interesándonos los sonidos de Stax y Tamla motown, y para reproducirlos necesítábamos una sección de vientos. Creo recordar que entonces nadie tocaba –ni mucho menos componía- soul en Barcelona, ni probablemente en España, desde los Canarios y Los Bravos. Hacíamos una versión de “Knock on Wood” y “Route 66” con metal,y poco a poco, de forma natural a medida que ganábamos destreza, el repertorio se fue ampliando con canciones como “En la diana”, “Tiempos fríos” “El negro es mi color”, hasta que Kamenbert llegó a ser una banda más soul que pop. Esta evolución la sufrieron también grupos como Brighton 64, que adoptaron a nuestra sección de vientos para sus actuaciones.
En el final de mi período ya no tocábamos temas como “Tuve una novia psicodélica”. Había perdido gracia.



Hacia 1987 Kamembert se apunta al fenómeno del mod y pop art. ¿ Pero qué era eso, exactamente?
[M.C.]Cuando yo cantaba con Kamenbert sólo nos separaba de los mods la parka. Muchos de nuestros fans lo eran, y nosotros compartíamos sus gustos. Posteriormente, el grupo se decantó por una estética totalmente mod, aunque la música era muy similar. Yo no vi mods en Barcelona hasta que se estrenó “Quadrophenia”, aunque puede que existieran con anterioridad. En cualquier caso, eran un movimiento que nos era muy afín. Me gustaba su estética sixtie, la clase que ostentaban en sus ropas –los trajes de tres botones, los zapatos de bolera, las corbatas estrechas, los polos Fred Perry, los vestidos retro, op art y los peinados de las chicas-, me gustaban sus adornadas lambrettas y Vespas; además, en general eran de izquierdas y su interés cultural estaba bastante por encima de lo habitual, pero para mí vestirme así hubiera sido un disfraz inauténtico, porque yo no quería pertenecer a tribu alguna. Para algunos era cobardía para asumir una condición, pero en mi opinión, aceptar el encasillamiento era instalarse. Los mods son seguidores extremadamente fieles, que no cuestionan jamás a sus bandas. Acudían en masa a los bolos, saltaban y coreaban los temas y eso era muy cómodo para los grupos que resaltaban su condición mod. Con nosotros siempre se portaron fantásticamente y quizás ese guiño de Kamenbert hacia ellos fue consecuente.

[J. Ll.] No nos apuntamos a nada, fue la evolución de la banda, desde los inicios pop hasta el final de la primera etapa con temas como Tiempos Fríos o En la Diana, temas ya con muchas influencias souleras. Tal como ya he comentado, en la segunda etapa nos fuimos acercando más hacia el soul, los sonidos sesenteros, a Tamla Motown, etc. El disponer de voces femeninas y sección de vientos permanente ya marcó definitivamente la orientación del grupo hacia estos sonidos. Por tanto, coincidíamos plenamente en gustos con los mods, aunque creo que el apoyo de los mods lo habíamos tenido tanto en la primera como en la segunda etapa del grupo. La estética del grupo también iba acorde con la música que hacíamos. La portada del disco fue una réplica de las fotos del dossier de presentación que hicimos para presentar la maqueta con la que conseguimos el contrato con DRO, maqueta que, por cierto, es inédita. Tiene 4 temas, de los cuales sólo 1 salió en el disco, Hey Baby. Los otros temas eran El Autobús de Tom, James Martin y Underground de Mediodía (publicado después en el disco Mi Generación).


Si os despertaséis de nuevo en 1981, ¿ viviríais la misma historia, o cambiarias el rumbo del grupo?
[M.C.]Mirando hacia atrás, con todos los años apelmazados y la experiencia que ahora tengo, creo que hubiera insistido más, nada era tan dramático, a la postre y creo que no hay que ser tan responsable. Conviene dejarse llevar. De otro lado, si no me hubiera marchado Kamenbert no habría sido la banda que fue al final, nos habríamos perdido un período muy interesante.
La experiencia fue intensa y constituye unos de esos momentos de la vida, en los que el tiempo y el lugar encajan contigo, que todos deberíamos disfrutar alguna vez



¿Os habéis planteado volver, desde vuestra disolución en 1987?
[M.C.]La última aparición pública fue en 1994, con motivo de un concierto por la edición del álbum “Mi generación”, donde tocamos en el Apolo de Barcelona con Brighton64. Los Flechazos, Los Canguros y Los Negativos. Cantaron Mari, Mireia y Enma. Dani tocó la guitarra, Joan el Bajo y Andrés, que había sido batería de Killwatts, Brighton64 y Los Novios, las baquetas.
Dani, Joan y yo nos reunimos durante un tiempo y compusimos algún tema, pero de manera muy informal. Grabamos dos maquetas irregulares.
Seguimos siendo amigos, así que yo no descarto nada, de hecho, me divertiría mucho recuperar el material de la banda y hacer alguna versión sixtie y soul. Al fin siempre se vuelve a las raíces.

[J. Ll.] Como Kamenbert no. Hicimos dos conciertos en los que participaron grupos mods o con influencias sixties como Brighton 64, Los Negativos, Los Canguros, Los Flechazos, etc. Los conciertos fueron en el 93 y 94. El primero lo organizó una promotora de conciertos de Barcelona, Producciones Animadas, y se hizo como homenaje a Steve Marriot (Small Faces) y el segundo lo organizó la misma promotora y Alel·luia Records, con motivo de la edición del disco Mi Generación, en el que se incluyen temas de los grupos que participaron. Los dos conciertos fueron un éxito increíble de público, recuerdo ver a mods del sur de Francia en la entrada (siempre público fiel), gente coreando las canciones después de seis años sin actuar. Increíble. Mejor dejarlo ahí.



Este es vuestro momento de saludar a aquellos nostálgicos de la movida que están leyendo vuestra entrevista en popes80...
[M.C.]Bueno, pues un saludo para todos, aunque no me gusta mucho la nostalgia. Seguro que muchos de los que tocan o son aficionados ahora a la música tienen idénticas vivencias que nosotros tuvimos y nos entienden perfectamente, porque en música no existen barreras generacionales, sino actitudes abiertas o retrógradas, y eso sucede al margen de la edad. 

[J. Ll.] La nostalgia no es buena, mejor mirar hacia el futuro, aunque gracias por el apoyo que nos prestaron.


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