Las chicas de ayer - Popes80.com
RSS - Suscríbete  
Síguenos en:
  
  
  
  
Las chicas de ayer
Pascual Roel   |   30/03/2009
La canción en su versión original tenía una factura muy correcta y una interpretación muy aseada, aunque a mí, particularmente, nunca me ha llamado la atención.
Escuchando “A forest” de The Cure, se me ha ocurrido que vengáis más cerca y que me leáis. Adentrémonos en el bosque del presente hasta los años 80 y en la maraña de los grupos musicales hasta Nacha Pop. Dentro de esos dos parámetros escojamos algo que los une a los dos, que he decidido que será la canción “La chica de ayer”, una de las canciones emblemáticas de la denominada “movida” (madrileña?”) y una de los temas que ha llevado a una supuesta modernidad a la música de nuestro país. Este ejercicio no es algo estrictamente musical donde me interese concluir si la canción es buena o mala, sino que es una reflexión más profunda en el sentido de cómo una canción vive y es interpretada en diferentes estratos temporales y diferentes contextos de ejecución y con públicos diferentes. Por eso me interesa sacar de “el bosque” perdido y oscuro de los 80 esta canción. Para llevarla al laboratorio y operar desde allí filosóficamente. A ver qué nos sale en las cubetas de ensayo.

La canción “La chica de ayer” es una composición original de Antonio Vega Talles, uno de los compositores más reputados de los últimos 25 años de nuestra música , y con una de las voces más personales del panorama musical español. La canción fue publicada en el primer disco de Nacha Pop y producida por Teddy Bautista, en un trabajo que digan lo que digan a mí siempre me ha parecido muy digno y acertado. La canción en su versión original tenía una factura muy correcta y una interpretación muy aseada, aunque a mí, particularmente, nunca me ha llamado la atención. Curiosamente durante gran parte de la vida útil de los Nacha nunca consideré esa canción como una de las principales. En ese primer momento, la canción responde a un contexto de producción determinado y a sus parentelas con la “nueva ola” y otras corrientes anglosajonas, aunque Vega siempre ha ido más allá y su guitarra siempre se ha asentado en escalas setenteras más allá de modas. Por tanto, la canción es reflejo de un momento histórico de cambio tanto político, como social y también mental, reflejado en la letra de la canción, que comienza con unos acordes de bajo y donde hay una guitarra acústica que arropa el sonido a lo largo de la canción. La canción, por tanto, es interpretada y considerada en un momento determinado, que forma parte de una época vivida también interpretada de una forma determinada y con unas influencias concretass. Digamos que la canción pertenece más a su tiempo que a sus intérpretes. Es decir, el tiempo, la mentalidad, el cambio social y político, el contexto en definitiva, condicionaron en exceso la canción, así como ese autocolonialismo anglosajón (salvado a duras penas por la inteligencia de A. Vega). El tema, por estas y otras razones se convierte en un himno, aunque es reconocido posteriormente. El grupo estaba empezando, se estaba ajustando y los músicos, aunque ya tenían muchas destrezas, fueron creciendo lentamente, aunque siempre con una falsa propaganda de grupo irregular, concepto a mi juicio en exceso valorativo en unos músicos que siempre han dado muestras de una gran profesionalidad, humildad y capacidad.

Ahora vayamos a otro estrato del tiempo. Al tiempo de la canción vivida, de la canción “crecida”, de la canción “interpretada” y liberada de ese contexto inicial. Es decir, vayamos al propio tiempo de la canción, a la canción misma. A mi juicio el tema alcanza su auténtica madurez en el disco “Nacha Pop 80-88", quizá uno de los discos más intensos, mejor tocados y mejor interpretados durante los años 80. La canciones tocadas en la sala Jácara son ofrecidas en disco llenas de momentos, de instantes. No puedo olvidar el final de “A cada uno su razón”, no puedo pasar sin “nada puede parar”, no soy capaz de dejar de emocionarme cuando escucho “asustado estoy”, tengo que bailar cada vez que pongo en mi plato “Grité una noche” y en “relojes en la oscuridad” Antonio Vega se dejó un trozo de sí mismo. Pero, sin duda, “la chica de ayer” es uno de los temas donde Antonio siente la canción “crecida” y “vivida” independientemente del tiempo inicial y de su contexto de producción. En la canción se elimina el bajo inicial y la guitarra logra un sonido especial que pienso que nunca más se logrará. Eso, acompañado por los teclados de Manolo Villalta y un público totalmente entregado y que había crecido con la canción y que buscaba esa interpretación de la misma, hicieron posible que Antonio Vega soltara un solo de guitarra impresionante, que se puede ver en su cara que es sentido, vivido e interpretado de una forma muy especial. Villalta-Vega-Castillo hacen que el tema tenga una nueva significación. Para una generación de españoles esa es “La chica de ayer” que conocieron, la chica de ayer que cantaron, que corearon y que recordaron. El sonido de la Guibson Les Paul de Antonio será siempre recordado, así como la duración de alguna de las notas interpretadas de una forma oscura y cálida. Es lógico que haya diferenciación con la primera versión de “La Chica de ayer” puesto que es en directo, pero también es cierto que hay diferencias en la vocalización, interpretación y ejecución del tema. Pasamos de un tiempo de un momento al tiempo de la canción. Cristina Narea, José A. Romero o Carlos Brooking también están sensacionales en la acción de descolonizar la canción de lo anglosajón y darle la vida propia.

A partir de aquí Nacha Pop se separan y se inicia un proceso de creación de “memorias” y de historias de mitificación de una banda que no tuvo nunca el reconocimiento que ha ido ganando posteriormente. Independientemente de las carreras en solitario de sus miembros, Nacha Pop alcanzó una relevancia en las memorias creadas, inventadas y recreadas que llegaron a las siguientes generaciones que hicieron que canciones como “La chica de ayer” fueran sobredimensionadas. Y es así como llegamos al tercer momento o al tercer tiempo histórico que me gustaría analizar. Se trata de “La chica de ayer” de “reiniciando” ese experimento de “regreso” que han realizado los Nacha con el objetivo de dar a conocer un repertorio a nuevas generaciones. Aunque mi juicio inicial sobre la grabación del disco fue más bien negativa, he ido apreciando detalles en el tiempo pero siempre relativos a algunas canciones en especial “Alta tensión” (bien las estrofas añadidas), a “persiguiendo sombras” que tiene el momento emocionante cuando Antonio no acaba una estrofa “es tan distinto a...” o a algunos momentos de Nacho García Vega, que está en mejor forma que nunca. En cuanto a “La chica de ayer” recupera su comienzo con el bajo (esta vez de Fernando Illán, un habitual de N. G. Vega) pero la canción ha perdido su intensidad, su sentimiento y ha ganado en relevancia histórica, es decir, ya pertenece más a la historia, a la historia como proceso de duración que a un momento histórico concreto o a la vida propia de la canción, que simplemente entra a formar parte de una concatenación de hechos y donde se tiene que representar a sí misma como “la” canción estrella de los 80. En ese papel, Bao, Illán, Basilio, etc. están muy en su papel. Ejecución perfecta, destello interpretativo; pero falta aquella vida, aquella emoción, aquel calor “vivido” del público y de la propia canción, que ya se tiene que interpretar a sí misma. Incluso se ha perdido la Les Paul de Antonio. El tema queda perfecto, pero falta ese plus de emotividad que ya no está.

Hasta aquí el experimento siempre ante el chiste de que “si recuerdas los 80 es que no estuviste allí”.. Hemos concluido que la canción “la chica de ayer” debe de entenderse como “Las chicas de ayer” puesto que son tres canciones en una; tres tiempos en una; y tres lugares. Espacio y tiempo juegan al ajedrez... Ahora tú no dejes de hablar... recuerdan? La canción es una canción “valle” en la música española y seguramente tiene forro físico para aguantar hasta la eternidad porque si ya no eres ni elegante ni seductor sólo quedan los versos. O es que como decía Wittgenstein, los límites del lenguaje son los límites de mi mundo...

Sigo escuchando The Forest y ahora dice “Derepente paro/Pero se que es muy tarde/
Estoy perdido en el bosque/Todo solo/La muchacha nunca estuvo alla/Es siempre lo mismo/
Estoy corriendo hacia la nada/De nuevo... Sigue Simon Gallup...
Comentarios
0  comentarios
contenido
Comentar noticia
Nombre y apellidos:
E-mail:
Comentario:


Popes80.com no se responsabiliza, ni comparte necesariamente las opiniones vertidas por sus lectores en estos comentarios
Para que publiquemos su comentario rellene los campos anteriores.
Popes80 se reserva el derecho de publicar, resumir, extractar o eliminar los comentarios que considere oportunos.
No se permitirán insultos, amenazas, mensajes pornográficos, spam, mensajes escritos en lenguaje de móvil, etc...
Todos los comentarios son revisados por la redacción de Popes80.com, por lo que su comentario podría no aparecer publicado inmediatamente.
Pascual Roel es periodista y colaborador de opinión en POPES80.com
Compartir
Publicidad opinión
Noticias relacionadas
Hoy en popes80.com
Más leído
Publicidad noticias dcha