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La configuración de una identidad a partir de la música popular española (1)
Pascual Roel   |   06/04/2010
El mundo democrático occidental desarrollado había desenvuelto sus edades de oro durante los años 50 en Estados Unidos con Elvis Presley y Gran Bretaña en los 60 con The Beatles.
La Transición española ha sido, es y será un objeto de estudio estrella dentro de los estudios históricos, periodísticos, sociológicos, politológicos, etc. No nos vamos a detener en desarrollar su temporalidad: sus comienzos, sus fines, así como toda la discusión historiográfica que hay a su alrededor. Lo que sí nos proponemos es analizar esos cambios que supusieron uno de los elementos constitutivos de la España actual, pero en su dimensión cultural, entendiendo por cultural el conjunto de manifestaciones artísticas e intelectuales que se dieron en ese período que correspondió con la Tercera Ola de democratización mundial y que fueron aprovechados para crear una determinada “identidad” cultural tanto desde el poder como desde medios periodísticos e intelectuales, y por supuesto, también desde la propia sociedad en sus diferentes estratos. En esa configuración identitaria han tenido mucha importancia los olvidos (conscientes e inconscientes) pero también los “olvidadores” (de los que habla el especialista en la transición de la Universidad de Extremadura, Alfonso Pinilla) intencionales o no, profesionales o no. Todo esto se desenvolvió en un contexto internacional dominado por la nueva derecha de Reagan.

Por tanto, ese sería el marco general en el que se desarrolló la famosa “movida”, sobre la que volveremos. Pero, hubo algo antes?, es un renacimiento cultural único en la historia de España? Por qué parece que el año 75 es el año “-1” de la historia musical del país y el año “0” es a partir del año 1980? Aquí es donde entran en arena tanto los olvidadores como los olvidos. Los olvidos porque es lógico que después de 40 años de trauma político, social, económico, etc., es hasta cierto punto “humano” que haya olvidos y “reconciliaciones”, que fue la base de ese espíritu de la “Transición española”. En esos olvidos, podríamos explicar todos los “olvidos” de la música anterior a 1975, de gran calidad, factura y ejecución. Por tanto, ese año 1975 sería como una especie de frontera en la que empezaría todo de nuevo, con lo que tiraríamos toda una serie de años de creación artística por el desagüe del olvido, para entender, crear, explicar, recrear, inventar una sociedad nueva que no tuviera nada de lo viejo “en apariencia” (lo que sucede es que las mentalidades del régimen franquista continuaron insertadas en los diferentes individuos tanto individual como colectivamente). Por otro lado, a partir de 1975, y quizá desde antes, se empezaron a desenvolver toda una serie de movimientos artísticos y musicales que fueron de máximo interés. Barcelona se postuló como ese lugar de experimentación, de vanguardia y de libertad que luego en los 80 también ocupó Madrid y el resto de las ciudades españolas. El desarrollo de una música urbana vinculada al punk, al rock duro, al heavy, al rock urbano en grupos como Leño, Burning y otros muchos de los años 70, el desarrollo de importantes cantantes de éxito “masivo” y de “fans” así como la consolidación de esa música “comprometida” de toda una serie de artistas que habían tenido un papel importante en la llamada “canción protesta” etc., hacen de los 70 un momento fértil para la música, pero también para el arte, con la configuración de diferentes vanguardias artísticas que se van a consolidar más adelante, como es el caso de la “nueva figuración madrileña”, “Kitsch o Costus.

Toda esta explicación sería en relación a los años 70, pero qué sucedió antes? El mundo democrático occidental desarrollado había desenvuelto sus edades de oro durante los años 50 en Estados Unidos con Elvis Presley y Gran Bretaña en los 60 con The Beatles. España, en cierto sentido y salvando las distancias, no fue una excepción. Existe muy poca bibliografía para datar y desarrollar de forma analítica más allá de amplios catálogos de grupos y artistas, la importancia de los últimos años 60 en nuestro país. Una generación de españoles se asomaron al inglés gracias a toda una serie de grupos que florecieron al calor de una sociedad que estaba cambiando y a la que llegaban los estímulos del despegue del turismo como industria básica para el país, y de la construcción como motor de la economía de esa época. En cierto sentido, se produjo una especie de mímesis en el panorama artístico del momento que formaba parte de esa sociedad de clases medias que empezaba a descabalgarse del régimen del dictador Francisco Franco. De tal forma, esa sociedad con sus representaciones artísticas empezaba a mirar más hacia fuera y a anhelar otras realidades. Eso produjo que se formaran los Brincos en clara referencia a The Beatles, el Dúo Dinámico en vínculo con los Everly Brothers o los Pekenikes en relación a los Shadows, en esa idea de modernización de un país que iba a entrar en unas dinámicas que lo llevarían a la libertad. En ese sentido, tenemos entre los años 64-66 el surgimiento de Los Brincos, Raphael, toda la escuela de Barcelona con los Mustang, Lone Star, etc. Ya entre el 66-68 tenemos la explosión internacional (sí, internacional) con Los Bravos, acompañados de superventas como Formula V y grupos de “clase media” como Los Puntos, Los Íberos, Los Diablos, etc. En otras posiciones también se encontraban los representantes de la canción protesta, la “nova canço catalana” y en cantautores de máximo interés y final trágico, como Andrés do Barro. Todo esto sin olvidarnos del rock pogresivo de los 70 y de los diferentes revivals que hemos desarrollado en nuestro panorama artístico, sobre todo a partir de esa gran escuela de artistas que fue “La década prodigiosa”, el grupo formado por algunos de los mejores músicos de estudios del país.

Esto es todo lo que se ha olvidado, consciente o inconscientemente, pero también lo que nos han hecho olvidar los “olvidadores” (profesionales o no) de nuestra historia. El desarrollo de esa época de oro de la música en los 60 no puede ser obviado para explicar toda la historia de nuestra música. Está claro que no podemos cambiar los hechos pero sí la forma de relacionarnos con ellos. Y en esa relación tanto los olvidadores como los olvidos tenemos que saber, al menos, que existen…. Mientras lo vamos pensando y digiriendo, preparamos la segunda parte de estas ideas…
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Pascual Roel es periodista y colaborador de opinión en POPES80.com
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