Dos fotos de Los Elegidos - Popes80.com
RSS - Suscríbete  
Síguenos en:
  
  
  
  
Dos fotos de Los Elegidos
Itxu Díaz   |   22/04/2014
Aunque sean pocos años; antes, ahora, y después, hemos debido vivirlos casi tan rápido como entonces nos los bebíamos.
Me envía mi amigo Óscar Quintáns dos fotos a traición. En una posamos en mitad de un ensayo de Los Elegidos. En otra, destartalamos nuestro directo en un pub coruñés. Cosa de diez años nos han arrollado después. Como diez bofetadas. No han quedado ni las raspas de algunos, pero los recuerdos se han vuelto cada vez más tiernos y vivos. Laten en noches idiotas de insomnio, en las que la guitarra suena bajita para no despertar a nadie, y apuro unas letras que ahora hablan de cosas distintas. Al mismo ritmo que el mundo ha ido quemando top models se ha ido abriendo la brecha que separa ayer de mañana. Tanto, que ahora parece todo lejano, delirante, y brumoso, quizá porque fuimos los últimos antes de la locura digital, y conservábamos nuestras maquetas en discos, y nuestras fotografías de grupo en papel.

Fueron años de poco ensayar y mucho tocar. Actuaciones eternas, que a menudo cerraba la policía, ya sin voz, ya sin dedos. Había tantas guitarras como sueños perecederos, porque nuestras aspiraciones de triunfar en la música no iban más allá de divertirnos durante la siguiente media hora. Las imágenes en la cabeza son caprichosas. Descoloridos carteles, torcidos y superpuestos, en las calles de la ciudad. Siempre había un concierto a la vuelta de la esquina. Calambrazos en el micrófono. Anécdotas de bar en bar. Años, en fin, de cargar pesadísimos amplificadores con soltura, que era más bien inconsciencia.

Los Elegidos, como un mito en vida sin fundamento. En gracia siempre, rodeados de fieles. Daba igual la frecuencia, o lo reiterativo de nuestro repertorio, siempre condenado a volver a Los Secretos, a Nacha Pop, a Los Flechazos. Viajamos de lo pequeñito a lo grande. De la mínima trastienda del Ópera Prima donde ensayábamos –bar imperecedero por excelencia, y cuna de una extraña mezcla de amistad, devaneos, y efluvios culturales-, a las inmensas carpas de pueblo. Del público cercano y los amigos, las copas a la vista de los flashes, y el sonido infame y divertido, a los sorbos y caladas apresuradas detrás del telón, el tracklist tamaño gigante en el suelo, y el público deseoso de no se sabe qué. De Óscar a Julio, y a los Carlos, y a Mike, y a Pablo, y a tantos otros que fueron compensando por temporadas nuestros desajustes, engrosando la banda.

Fueron años mojados en ron, en mar, en sudor. La humedad formaba parte de Los Elegidos. Como el techo destartalado del local de ensayo, o las latas de cerveza rodando por el suelo, o las fotografías de las exnovias pisadas bajo un montón de papel y polvo con acordes y trozos de poesías sin firmar. Conservo aún algunas de aquellas letras, escritas con urgencia en papeles marcados por cigarrillos olvidados entre acordes. Y todavía huelen a sucio. A esa pocilga que era y será entrañable, porque era nuestra pocilga.

Con ese odioso aroma a vitalidad que desprende cada recuerdo de juventud, por más que estuviera muerta antes de nacer, me asedian los recuerdos al ver estas dos fotos. No hace tanto nos reunimos una noche. Mayo de 2009. Llevábamos años sin tocar, disueltos y bien enredados en nuestras redes. Todo parecía extraño en los primeros acordes, hasta que la rueda empezó a girar. Con Mirando al suelo la sonrisa en las miradas, con Una noche sin ti y Buena chica nos reconocimos. Había recuperado para la ocasión la camiseta roja de Los Flechazos –más que talismán, icono- con la que subí al escenario en aquel centenar de conciertos, y la cazadora vaquera de Los Elegidos, maltratada por tantas noches como abrazos. Los amigos, los años volando, y aquella madrugada fue un paréntesis en el olvido. No fue un mal paréntesis, si desde entonces Óscar y yo no paramos de hacer planes imposibles para repetirlo en otra noche tímida de primavera.

Las dos fotos en la medianoche. El insulto de la insolente juventud que esgrimimos en ellas. Aunque sean tan pocos los años al fin. Antes, ahora, y después, hemos debido vivirlos casi tan rápido como entonces nos los bebíamos. Será cosa de embeberse en el anonimato y el factor sorpresa, y dejar a los tipos de la fotografía desgastada que salten, recojan sus instrumentos, y alguien entone el “¡uno, dos, tres, ya!” con el que nos dejábamos el alma cada noche derrapando ante la Reina del muelle.

No sé si ese día frente a nosotros habrá otra vez chicas de ojos traviesos, ni libretos autografiados, ni amigos de ir y venir, ni infiltrados extravagantes, ni bohemios, ni los gatos del barrio. En realidad lo único de lo que estoy seguro es de que acabará viniendo la policía, como siempre, en el momento cumbre de la actuación. Pero entonces nos reiremos, también como siempre, seguiremos la fiesta en los bares, cantaremos en la orilla de la playa bajo la luna, y al llegar a casa escribiremos otra canción triste a la chica que se marchó en mitad del concierto, o a los años de escuela que no logramos retener entre las manos, o a lo pesados que pueden volverse los recuerdos cuando empiezan estas noches de calor, alguien te envía dos fotografías de ayer, y la verja del Café Ópera Prima, donde ganamos la sonrisa de perdedor, sigue cerrada a cal y canto.
Comentarios
0  comentarios
contenido
Comentar noticia
Nombre y apellidos:
E-mail:
Comentario:


Popes80.com no se responsabiliza, ni comparte necesariamente las opiniones vertidas por sus lectores en estos comentarios
Para que publiquemos su comentario rellene los campos anteriores.
Popes80 se reserva el derecho de publicar, resumir, extractar o eliminar los comentarios que considere oportunos.
No se permitirán insultos, amenazas, mensajes pornográficos, spam, mensajes escritos en lenguaje de móvil, etc...
Todos los comentarios son revisados por la redacción de Popes80.com, por lo que su comentario podría no aparecer publicado inmediatamente.
Itxu Díaz, director de Popes80.com
www.itxudiaz.com Sigue a @itxudiaz en Twitter
Compartir
Publicidad opinión
Hoy en popes80.com
Más leído
Publicidad noticias dcha