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Francisco
Reina/Redacc.
Popes80
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Crónica del segundo concierto consecutivo del ex líder de Gabinete Caligari en la capital malagueña |
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Jaime Urrutia, auténtica leyenda del rock’n’roll patrio, impartió su
magisterio (no se olvide que, en su día, cursó estudios de filología semítica)
durante dos días consecutivos en la malagueña Sala Gades, el pasado fin de
semana, acompañado por su inseparable banda, Los
Corsarios, con los que presentó su nuevo álbum, El muchacho eléctrico. El cronista que esto firma da cuenta del
segundo.
Al
ex líder de Gabinete Caligari, le
han bastado dos discos en solitario para dar forma a un vasto repertorio con
joyas como ¿Dónde estás?, de Patente de corso, que en su día regrabara acompañado por sus
amigos Loquillo, Bunbury y Calamaro, y con
la que abrió el fuego. Luego, fue intercalando temas nuevos como Cariño,
Si la vida te lo da, compuesto por La Rocka
(del que también tocó Mentiras),
y Pasimisí, pasimisá (quizá el tema más Gabinete del nuevo disco, en el que ajusta cuentas con el pasado),
con otros del anterior álbum, como la rotunda Qué barbaridad o la elegante Vestida
para mí.
Con
El hombre que hay en mí, tema en el que se retrata a sí mismo, y Pitusa,
preciosa balada que dedicó a una amiga de Madrid, asistimos a dos de los
momentos más emotivos de la velada. Y como no hay dos sin tres, poco antes de
la despedida, interpretó Cántame,
que dedicara en su anterior disco a su hija Layla.
No se olvidó de otros dos grandes temas de El
muchacho eléctrico, Nada por aquí,
grabado a dúo con Bunbury, a quien
se lo brindó, y la popularísima Maribel,
que hizo las delicias de sus seguidores.
La
sala Gades, en el Conservatorio Profesional y Superior de Danza de Málaga, le
confirió al concierto un ambiente más íntimo, más cercano a Jaime
y a sus Corsarios. En este
contexto, que facilita la comunicación con el público, repasó sus dos discos
en solitario -el repertorio va ganando con el tiempo en cantidad y calidad-, y
regaló a los presentes seis temas de Gabinete
Caligari, a saber, Tócala Uli
(momento álgido del concierto), Suite
nupcial, El calor del amor en un bar (antes,
ya había apuntado este tema durante la interpretación de Azzurro, versión del célebre tema de Paolo Conte que popularizó Adriano
Celentano, al dirigirse ambas en la misma dirección, la de la tarantela), Nadie
me va a añorar, La culpa fue del
cha-cha-cha y La sangre de tu tristeza,
como colofón a una noche memorable. Como diría Urrutia,
“no has de faltar a tus clases de rock'n'roll”. Pues eso.
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