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Aranca
Moreno/Redacc.
Popes80
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Enrique
Urquijo |
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Mañana agridulce en la SGAE.
Han pasado casi seis años de su muerte y todavía entristece ver un
montaje de imágenes de un Enrique Urquijo joven y melancólico.
Adios tristeza. Buen título para una biografía de Enrique.
Ramoncín
se encarga de moderar la presentación del libro. No eran amigos íntimos,
pero sí vivieron la misma época en la misma ciudad. Y admiraba su música.
“Cuando murió Enrique yo trabaja en la SER y escribí una
carta... Trataba de explicarle a la audiencia en ese momento que sentía
el vacío del tiempo, de alguien que no era un amigo mío, no coincidimos
en los gustos, ni siquiera tocando, pero sí coincidimos en lo que estaba
pasando en Madrid en los años 80...”.
¿Sentimiento
generacional? Tal vez hay cierta complicidad con alguien que ha vivido la
misma situación que tú, en el mismo círculo, haciendo música... También
está en la mesa Paco Martín, de intervención más breve, más
emocionado. Hay sentimientos que no los borra el tiempo. Y los de Paco
hacia Enrique, esa persona sensible, parecen seguir a flor de piel.
Javier
Teixidor –amigo de Enrique, líder de Mermelada en los 80 y
actualmente embarcado en su grupo J. Teixi Band- también fue
entrevistado por Miguel Ángel Bargueño. “¿Qué no hicimos
que podríamos haber hecho? Tenía éxito, tenía talento, tenía gente
que le quería...”. El músico aprovecha para lanzar una reflexión:
“La pena es que él no esté. Ya basta de droga, la heroína es una
mierda y ha conseguido que muchos compañeros no estén aquí” Y qué
puede contestar a eso, el autor de esta biografía... Que le ha dedicado
tres años de trabajo, de entrevistas con amigos, con familiares, con sus
novias, con compañeros... Una persona que dedica tanto tiempo a descubrir
a otra, a través de los que le rodearon, se acaba empapando de su estela.
Miguel quería contar a la gente no sólo lo que hizo Enrique, sino cómo
era. “Adoraba a los niños. Conocía muy bien el cine, le gustaban
los comics, la naturaleza...”. Pequeños detalles que humanizaban al
cantante de Los Secretos.
José
Ramón Pardo ha editado este libro, “que se lee de dos tirones, como
si fuera una novela”, y también quiso apuntar algo sobre Enrique.
“Era un gran artista, una gran persona y tenía un gran problema...”.
Todos sabemos dónde y cómo murió Enrique, y nadie pretende hacer de eso
el centro de su vida, ni del libro, ni de la rueda de prensa. Aunque quizá
algunos comentarios de otras personas, sobre las drogas, no hayan agradado
a Álvaro, y hayan hecho provocado que, a pesar de haber colaborado
activamente con Bargueño, no esté en la SGAE presentando este homenaje a
su hermano.
Cuatrocientas
páginas repletas de imágenes, declaraciones, y la reconstrucción de una
vida que se agotó antes de tiempo. “A mí me gustan más los viejos
rockeros vivos que los héroes muertos”, ha dicho Ramoncín, sin ánimo
de ofender a nadie. Porque de las viejas glorias se puede continuar
disfrutando... “Que pena que no estemos aquí haciendo algo tan
convencional como sería celebrar el 25 aniversario de Enrique vivo, por
ejemplo...”. Y eso pensamos todos. Llegaremos a casa, y pondremos Amiga
mala suerte. Y al menos en el aire, seguiremos apreciando el buen sonido
de una de las figuras del pop español a la que más echamos de menos.
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