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I.
Díaz/Redacc. Popes80
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Los Secretos |
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Las
entradas para ver a Los Secretos en formato acústico en La Coruña
se agotaron pronto. No recuerdo el aforo del Playa Club, pero desde que me
enteré de la actuación del grupo madrileño en el local, pensé que se
quedaría pequeño. Así fue.
Ni
un cartel, ni demasiada publicidad. No fue necesario. Los Secretos
salieron al escenario tras una hora de impaciente espera de un público
comprimido a metro cuadrado por cada cuatro individuos.
La
euforia estalló cuando Álvaro, Jesus y Ramón salieron al
escenario. La parroquia coruñesa estaba deseosa de ver de nuevo a Los
Secretos. Y a pesar de las evidentes desventajas de hacer el concierto en
una sala tan pequeña, la cercanía del escenario se convertiría pronto
en la clave del éxito de la actuación. A las primeras notas de Colgado
respondieron los cientos de asistentes con tanta fuerza que a penas se
podía escuchar al grupo. La gente cantó cada tema con tanta intensidad
que algunas asistentes llegaron a pedir silencio o a solicitar que se
subiese el volumen general de la actuación. Una parte de los fans de
Secretos que acudieron el sábado a este concierto no pudieron escuchar
las canciones cantadas por el grupo, pero a cambio vivieron de cerca la
emoción del momento, con unos asistentes rendidos a las canciones del
-probablemente- grupo de pop español de los 80 más importante.
Durante
Colgado cada pausa de Álvaro Urquijo tras terminar alguna
estrofa fue seguida una explosiva ovación del público. Cuando comenzó a
sonar Hoy no, el segundo tema de la noche, pensé que las bravas
gargantas se tranquilizarían y creí que muchos no conocerían la letra
de una canción que, al fin y al cabo, no es de las más conocidas de la
banda. Nada más lejos de la realidad. Al igual que con Colgado,
durante Hoy no -los que estábamos situados hacia el final de la
sala- escuchamos perfectamente a los fans del grupo, pero a penas
podíamos intuír los acordes de la guitarra del Álvaro Urquijo.
Pronto
arrancó la Calle del olvido con la que -hasta los más escépticos
con la actuación a causa de los problemas de sonido- el Playa Club
entero se unió en un cántico único.
Mientras
sonaba la Calle del olvido, todavía algunos fans del grupo
intentaban entrar en la sala pagando el precio que sea... Discutían con
los porteros y trataban de buscar una solución. Quedaba poco espacio
físico dentro de la sala, pero aún cabía alguien más, por eso muchos
insistían con diversos argumentos y, al menos, mientras tanto, escuchaban
la fiesta de la música que se estaba produciendo dentro.
Me
llamó la atención una pareja. Quizá tenían algo que ver con esa que
protagonizó hace meses, un Desde la Costa de Los Secretos (Un
amor lleno de Secretos). Una historia de amor a ritmo de las
canciones de Enrique Urquijo. Hay muchas. Ella estaba con muy mala
cara y nerviosa, tal vez entrar en la sala aquella noche era la ilusión
musical de su vida. Él, muy serio, insistía y gesticulaba delante de los
porteros. La realidad es que no podían pasar. Sin entrada no se puede
pasar. En un momento, escuché con nitidez como él argumentaba que dentro
de la sala "había hueco" para ellos dos, que era "muy
importante" para ambos poder ver el concierto.
No
sé bien qué hicieron ni qué dijeron, pero coincidiendo con las primeras
notas de A tu lado la pareja pudo entrar en la sala. Finalmente los
consiguieron. Entraron rápidamente, como temiendo que quien les dejó
pasar se echara atrás. Cuando se vieron dentro, ella cogió carrerilla y
se avalanzó sobre él, que la hizo girar en el aire animosamente.
Celebraban su entrada en el concierto como un título de Liga. En pocos
segundos, se perdieron entre la muchedumbre, buscando acercarse al
escenario con nervio. Tendrían unos 25 años. Estaban visiblemente
emocionados y me gustó ser testigo de todo aquello.
El
concierto siguió sin novedad. Un repertorio magnífico, el mismo que
vienen haciendo desde que comenzaron el pasado año este ciclo de
conciertos acústicos. El público estuvo entregado hasta el final
coreando la gran colección de enormes canciones de Los Secretos: Cambio
de planes, Por el túnel, Que sólo estás, Te he echado de menos, Cada
vez que tu me miras, Agarrate a mi María, Ojos de Gata, Déjame...
Un
público variado y un ambiente estupendo: desde los 50 hasta los 18 años,
grupos de amigos, parejas, almas solitarias...
Me
habría gustado escuchar a Los Secretos bien. De cerca y con buen sonido.
Pero no me ha importado nada no haber podido escuchar bien su concierto
por culpa de que el público cantase con tantas ganas. Al fin y al cabo,
eso también es una buena noticia para una ciudad que, por normal, vive
musicalmente anestesiada y sólo se moviliza para recibir estrellas
fugaces del triunfo en el gran Coliseo. El sábado se demostró que donde
hay buena música, hay esperanza. Me encantó esa indignada por no poder
entrar al Playa a ver a Los Secretos. Dentro de lo malo, es positivo que
la gente se cabree porque se agoten las entradas. Es buena señal. Gracias
a Los Secretos, a Estrella Galicia y al Playa Club por la noche de magia.
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Sara Ramos (27/04/05) Itxu gracias por esta cronica.
Es lo que se viene repitiendo en cada concierto(por lo que leo en tu cronica).Es tan gratificante...
Oscar Puy (18/05/05) Imagino el concierto en la Coruña, yo los vi en el Palau de la Música en Barcelona, fué un concierto "Mágico". Todo el Palau recitaba sus canciones, el público no los dejaba marchar y no paraba de aplaudir, el concierto duró hora y cuarto más de lo establecido.
Son los "Trovadores" del Pop Español, sencillamente los mejores.
Laura (04/07/05) Yo estuve en ese concierto, en primera fila, y luego conseguí hablar con ellos. He de decir que estuvieron insuperables. Ayer les vi en Santiago de Compostela, y he de decir que reitero lo dicho, no pudieron hacerlo mejor :)
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