Llega un momento en que un grupo de larga trayectoria, caso de Los Enemigos
(surgido a mediados de los 80), pone fin a su singladura por los caminos del
rock más contundente ante la necesidad creativa del que fuera su líder,
Josele Santiago, de encontrar nuevos caminos expresivos. Hablamos de lo que
se ha venido en denominar rock de autor. Así, tras su primera aventura en
solitario, Las golondrinas etcétera (2004), el músico madrileño presentó,
el pasado viernes en la sevillana Sala Q, su segundo trabajo, Garabatos.
Ya desde la disolución de Los Enemigos, Santiago se rodeó de
músicos de reconocida solvencia, como Pablo Novoa, ex Golpes Bajos,
y Ricardo Moreno, batería de Los Ronaldos, que aportan al conjunto
su savoir faire, y que, aparte de participar en la grabación de los
discos, le acompañan en directo. Los teclados hablan con el acento argentino de
Luca Frasca. Se trata de algo distinto a lo que se puede ver y escuchar
en el panorama musical actual. La voz personalísima de Josele Santiago
sobresale en medio de unas canciones con ecos de Tom Waits.
Un intérprete local, Pedro Cruz, miembro fundador de la mítica banda
sevillana Picapiedras, lo precedió, con la única compañía de su guitarra
y mucho oficio a sus espaldas, en la presentación del que es su primer disco en
solitario, La escuela. En tu estampa, tercer corte del nuevo disco
de Josele Santiago, abrió el esperado recital del ex enemigo, al que
siguieron otros temas como Ñam, nam (con una estupenda aportación de
Luca Frasca a los teclados) y el que da título al disco, Garabatos.
No faltaron, eso sí, algunas canciones de su álbum de debut, entre ellas la
celebrada Ole, papá, así como Serrín, Mi prima y sus pinceles, Tragón
y Mierda de mago.
El ex líder de Los Enemigos
no pudo evitar realizar una concesión a la nostalgia, al interpretar un tema de
la banda madrileña, concretamente Antonio, lo que provocó el paroxismo
entre los numerosos seguidores del grupo allí congregados.
Por último,
como guinda, un fin de fiesta en la lengua de Shakespeare, con sendas versiones
de dos clásicos del rock’n’roll: Chuck Berry (Route 66) y
Johnny Burnette (You’re sixteen, you’re beautiful and you’re mine);
y uno del blues y el soul, Rufus Thomas (Walking the dog).
Y todo por boca de un crooner de Malasaña.