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Texto y foto: Francisco Reina/Redacc. Popes80
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Una imagen de la actuación de Le Punk |
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Rock’n’roll, swing, tango, ecos de los Balcanes, bases rockabillies… De todo eso
y más encontramos en la música de este grupo madrileño que se hace llamar Le
Punk. Integrado por ex componentes de grupos como Buenas Noches Rose,
Pereza y Yoghourt Daze, conforman una banda tremendamente
compacta, pese a su juventud. Así lo demostraron el pasado martes, en que
presentaron su tercer disco, No disparen al pianista (Virgin, 2006), en
el teatro de la Diputación de Málaga.
Herederos de Malevaje, lo cual quedó patente en sus dos primeros álbumes
(La logia de la canalla, 2002, y el EP Dos puñaladas a Gardel y otros
tres delitos, 2004), han contado precisamente con el líder del inolvidable
grupo de tangos, Antonio Bartrina, en su tercer disco, concretamente en
el tema El telón, injustamente olvidado en el concierto que nos ocupa.
Y es
que el grupo que capitanea Alfredo, vocalista y guitarrista de ex
Buenas Noches Rose, parece haberse desprendido, al menos en parte, de ese
poso tanguero para decantarse en mayor medida por influencias de música
tradicional de los Balcanes (Goran Bregovic o Emir Kusturica en lontananza) y
ecos mediterráneos (mandolina incluida), ya presentes en sus discos anteriores,
pero enfatizados ahora.
Ofrecieron hora y media de espectáculo (originalísima resultó la presentación de
los miembros del grupo), con canciones tan rotundas como La virgen de la
soledad, El basker o La logia del canalla, sin olvidar
Vivir sin recordar, esa perla en clave más popera. Repasaron,
asimismo, sus dos discos anteriores, donde merecen una especial mención temas
como La noria, Tan muerto como vivo o Así me va.
Se
trata, sin duda, de una propuesta, la de Le Punk, muy original en el
panorama musical español actual, pese a tener unas muy claras y acusadas
influencias: de Malevaje a Bunbury, pasando por Los Rodríguez.
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