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Texto y Foto: María Carbonero/Redacc.
Popes80
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El ex Duncan Dhu, anoche, en su concierto privado
en Valencia |
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Ante
una audiencia de no más de 500 personas, el donostiarra ofreció un concierto de
esos que hacen que el público se vaya a casa con buen sabor de boca.
Con los
acordes de “1977”, la banda abría un show que comenzó con puntualidad británica.
Durante más de hora y media, Mikel Erentxun, vestido con una americana de
“tintes marinos” y unos vaqueros, presentó algunos de los temas de su nuevo
disco y repasó otros antiguos de su discografía en solitario. Sin embargo, y
como era de esperar, el público se volcó con los clásicos de Duncan Dhu “Cien
Gaviotas”, “En algún lugar” y “La herida”.
El
donostiarra demostró que los mejores temas de su nuevo trabajo (“Roma en el
espejo”, “Generación”....) suenan fenomenal en concierto y los que no lo son
tanto como “Placebo” o “Moneda de tres caras” se crecen con el directo. Pero sin
duda uno de los platos fuerte del repertorio es “Sweet Home Lusiana”. Era
previsible que la canción con aires “folk” se convertiría en una de las
protagonistas del set. Los coros que arropan la voz de Erentxun y el sonido de
la pandereta adquieren más protagonismo que en la versión del disco, pero sobre
todo destaca la intervención de la guitarra eléctrica en el puente del tema que
mejora aun más si cabe la versión en vivo de una de las canciones estrella de
“El corredor de la suerte”.
El
lugar y el ambiente acompañaba. Una pequeña explanada en la Base del Desafío
Español (sede de la Copa América), a orillas del mar, un sitio de esos que hace
las delicias de los técnicos de sonido y no tanto las de los efectos visuales.
El sonido inmejorable, aliado de la voz del cantante que sonaba especialmente
nítida en baladas como “Locuras”. A pesar de la intimidad del recinto, la
respuesta del público fue más bien tímida -salvo en los temas de Duncan Dhu- y
la comunicación del cantante con el auditorio fue también justita, a excepción
de la petición de coros en “A un minuto de ti”. No ocurrió lo mismo entre los
miembros de la banda que intercambiaban guiños constantes y hasta el mismo
Erentxun se permitió bromear sobre el vestuario del guitarrista y el “largo de
la melena” del batería. Eso sí, no faltaban los incondicionales de la primera
fila a los que el cantante saludaba conforme los iba reconociendo. Sin embargo,
quedó patente que el disco lleva poco tiempo a la venta y que su promoción ha
sido relativa, ya que ni los fans más fieles se sabían las canciones del nuevo
trabajo del donostiarra. Lo que sí que es cierto es que conforme avanzaba el
show el público se iba animando y convirtiendo el concierto en una fiesta.
En
“Arde Madrid” el cantante se despojó tanto de chaqueta como de guitarra y
adquirió sus ademanes más roqueros que incluso provocaron el grito de alguna
fémina, siendo el guitarrista el encargado de las segundas voces que interpreta
Dani Martín, vocalista de El canto del loco, en la versión del álbum. Pero el
plato fuerte vino con los bises. Ataviado con una camiseta del equipo español de
vela, el donsotiarra saltó al escenario entonando “A tu lado”, a la que siguió
uno de los temas más bonitos de “El corredor de la suerte”, “Marcos y Nerea”.
Como suele ocurrir, El ex Duncan Dhu dejó lo mejor para el final terminando el
concierto con “En algún lugar”, “Cartas de amor” y una versión del “Rock ‘n’
roll” de Led Zeppelín. “Cartas de amor” es otro de esos “temazos” que adquieren
inusual vigor en directo, destacando el espléndido bajo que constituye la base
del tema. Si la canción era buena, en directo multiplica su potencial rockero y
no es de extrañar que cierre el espectáculo.
Mikel
Erentxun es uno de esos artistas que disfrutan con lo que hace y se nota. Con la
experiencia que otorgan los años, da la sensación de que no actúa para una
audiencia sino que se ha reunido con unos amigos para tocar sus canciones
favoritas. Sin pretensiones ni aires de grandeza, llama la atención la
generosidad con la que trata a la banda, retrocediendo a un segundo plano cuando
la canción lo requiere y permitiendo el lucimiento de los músicos que le
acompañan. Con un escenario de dimensiones pequeñas y tan sólo 80.000 watios de
sonido y 150.000 watios de luz, el donostiarra no necesitó más para contentar a
la audiencia que salió satisfecha de la cita.
El concierto, organizado y
patrocinado por Iberdrola, fue grabado con cinco cámaras de las cuales
una era de cabeza caliente y será retransmitido dentro de un mes en la cadena
40 TV.
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