Olvidaba contar que Kiko y yo nos conocimos hace ahora un año en un bar madrileño y muy musical, bien entrada la madrugada.
Kiko Méndez-Monasterio escribe muy bien y es uno de los mejores columnistas de nuestro país. Como la juventud se paga, algunos esperarán a que sea anciano para empezar a insinuar que tal vez merezca ese título honorífico inmaterial, pero como yo no tengo que rendir cuentas a nadie (al menos por este asunto) lo puedo ir adelantado: es uno de los mejores, y también uno de mis preferidos. Pásense por La Razón, por Alba o por alguno de los medios en los que colabora periódicamente y comprobarán por qué lo digo. Ahora acaba de editar su novela más musical, “La calle de la luna”.
Si la historia de “La calle de la luna” estuviera escrita por la mayoría de los que cada año reciben los principales premios literarios nacionales –que yo creo que son siempre los mismos- sería un ladrillo infumable, pegajoso y deprimente. Para contar con éxito la vida de un adolescente que pasa de niño a hombre hay que tener buena cabeza, buen corazón y, sobre todo, buen gusto. Y Kiko tiene las tres cosas. Al impecable resultado final de la narración le ayuda mucho el hecho de que el Madrid de los 90 aparece en el libro maravillosamente retratado, con precisos trazos para remarcar cada pequeño detalle. Eso fue precisamente lo que remarcó el columnista de El Mundo David Gistau en la presentación del libro de Kiko: que reconocía a la perfección en “La calle de la luna” el ambiente y el espíritu de la época.
Siempre ando enfrascado en libros de pensamiento, de historia, de filosofía o de actualidad, y cada vez me cuesta más acercarme a la novela. “La calle de la luna” ha sido mi incursión en la ficción más feliz de los últimos tiempos. La gran excepción. Me quedé prendado de la historia de Luis desde la primera línea. Sufrí con sus malos momentos y compartí con él sus alegrías y canciones. Es un cóctel de razones y sensaciones que convierte al lector en protagonista de una historia que todos querríamos vivir, aunque sólo sea por esa pizca de buen humor y optimismo que salpican el texto entre tantas dudas de juventud. Y, como digo, por las canciones. Porque es una novela llena de las canciones de pop español que seguramente también han marcado nuestra vida.
Escribir algo bueno sobre un libro siempre me ha parecido tremendamente difícil. Normalmente uno escribe estas cosas para decir que el libro es muy bonito, huele muy bien, es muy interesante y está bien escrito. Pero generalmente el libro en cuestión es tan interesante y está tan bien escrito, que cualquier reseña que intente resumirlo, extractarlo o recomendarlo terminará inevitablemente por manchar su imagen. Por eso creo que lo mejor para conocer “La calle de la luna” es ir directamente a su autor, a quien tendremos en un nuevo encuentro digital de popes80.com el próximo.
Olvidaba contar que Kiko y yo nos conocimos hace ahora un año en un bar madrileño y muy musical, bien entrada la madrugada. Un lugar que muchos lectores de POPES80.com conocen bien pero cuyo nombre casi nunca se menciona, a petición de su dueño. Allí nos conocimos por casualidad, después de la fiesta de séptimo aniversario de POPES80.com. Yo me acercaba a la barra a por una servilleta –es un decir- y Kiko apuraba su próximo artículo para La Razón en la parte trasera de un posavasos. Yo pensaba que ya no quedaban columnistas así y me alegró la noche su estampa, como un reportero de guerra, narrando los resbalones de la noche desde la mismísima barra de un bar antiguo, extraño y lleno de magia. Pronto descubrimos con sorpresa que yo era lector habitual de sus artículos y él era lector habitual de los míos. Nunca lo habría imaginado.
Les aconsejo, para terminar, que no dejen pasar la ocasión de hacerse con "La calle de la luna", ni tampoco la de enviarle preguntas a Kiko Méndez-Monasterio (puede hacerlo ahora
desde aquí) sobre su libro, sobre la profesión del escritor, sobre Madrid, sobre pop español, literatura, o sobre cualquier tema de actualidad. Las respuestas del autor a este encuentro digital estarán, como cada semana, el próximo lunes en POPES80.com.