Portada Noticias Entrevistas Reportajes Guía conciertos E. Digitales Los 20 éxitos Opinión Más... Compras
en    en popes80.com rss  RSS  | Agregar a Favoritos Martes, 9 de Febrero de 2010

Opinión > Desde la Costa

Filosofía doméstica
Itxu Díaz.   31/05/2008


Al terminar de escuchar el disco uno tiene ganas de ser un poco menos anodino, de pelear siempre por la libertad y de cosas así


Sucede pocas veces. Cada vez menos. Te sientas en la modorra artística de la vida, entre tanto imbécil con guitarrita suplicándote un minuto de oro y tanto eternamente incomprendido y eternamente incomprensible. Desde allí los ves pasar. Es como un desfile de locos. Demasiado locos. Y demasiados locos. Ves pasar al rico y al pobre. Al que lleva ilusiones y no las merece y al que las merece pero no las lleva. Al auténtico y al de plástico. Al que tiene suerte y asqueas, y al maldito de siempre que hasta te transmite malas vibraciones. Al pesado de los acordes propios y al imitador más molesto aún. Al bueno, al feo y al malo. Al gordo. Al flaco -¿De verdad has visto al bueno?, ¡preséntamelo!-. Y de repente, ¡oh cielos!, alguien ha llamado por fin a las puertas de tu interior. No viene a pedir: viene a dar. Dice que trae un disco bajo el brazo, pero sabes que miente. Entonces dice que trae canciones. Y miente también. ¿Qué trae? No lo sé. No lo sé explicar. Pero esto de aquí y eso de ahí -lo descrito hasta ahora-, para mí, no es lo mismo. En el desfile de locos, no todo el manicomio es orégano, si me permiten la bobada.

Así, con ese desfile de cebras y pasos, resumiendo mucho, es el día a día de la música. El mío, quiero decir. Casi siempre la misma canción. Cientos de melodías, de perlas y de ilusiones, y yo, con esas manazas de madera que me gasto, insensibles y llenas de capas aislantes, incapaces de percibir nada nuevo por puro aburrimiento, casi nunca logro sentir a tiempo el brillo de un buen acorde derrumbándose sobre una estrofa emocionante. Ya no es como antes. A veces pienso que de tanto manosear y masticar canciones a toda prisa, de tanto triturar discos y maquetas, de tanto dedicarle veinte distraídos segundos al trabajo de un año de algún músico intrépido, merecería quedarme sordo una temporada. Para no olvidar lo bueno, para saber valorar, para no perder frescura y conservar el respeto al trabajo ajeno. Pero tienen razón los sabios, los que nos decían que cuando algo de verdad es bueno se enciende un piloto de emergencia, que si es necesario te abofetea la razón y el corazón, hasta que despiertas. Y entonces, te concentras en acariciar cada corte del disco, como si fuera la primera vez que escuchas música. Me ha pasado otra vez. Esto es, como canta el grupo del compadre Rafa Almarcha, algo así como "volver a volver".

Me he dado cuenta hace tan sólo unas cuantas horas, o días. He tardado en venir a contarlo aquí porque me aburre presentárselo como si me fuera la vida en ello. Siento cierto pudor con las recomendaciones de corazón, tal vez porque no dejo de hacerlas desde esta columna -esa debe ser mi obligación-, y la reiteración permeabiliza el sentimiento. Pero me sentiría mal guardando para mí un tesoro, sin repartir con los buenos, con la buena gente, que hoy, como cada día, estará al otro lado de esta costa, al otro lado la pantalla. Así que valor y al disco.

Se llama Juanjo y se apellida Melero. No empezó ayer. No nos conocemos. Ha sido un amigo común el que me acercó a su música. Lo típico de cada día: "escúchate esto". Antes de ponerlo a girar, el título me ha despertado de la rutina. Como diciendo, ojo chaval, que te estoy vigilando. El título del que hablo: "Filosofía doméstica". Adoro la filosofía. Encarcelaría al zote que se ha empeñado en reducirla en peso y horas en las escuelas, como si fuera materia peligrosa. Ahora creen peligroso enseñar a pensar. Pero ese es otro asunto. Decía que adoro la filosofía, no tanto la teoría y la historia -que también-, como la cercana. La que palpamos cada día. La que nos hace plantearnos de cuando en vez para qué estamos aquí, a qué hemos venido y dónde vamos a ir a parar. Esa filosofía trampolín que te lanza al universo y te pone cara a cara con el sentido de tu existencia. Sin muchos reparos. La que nos explica un día qué es la amistad y la que no nos deja dormir en una noche de verano. Nunca había pensado que tal vez sea "doméstica" esa filosofía, pero me ha gustado chocar con un concepto tan original en la portada de este álbum.

Antes de escuchar el disco sabía lo que me encontraría en cuanto a lo musical: guitarras poderosas, atmósferas contundentes. Poco pop, mucho rock. Solidez. A menudo tiendo a buscar esos sonidos de hormigón, para curarme un dolor de cabeza, o para espantar al sueño. Al comenzar a rodar "Filosofía doméstica" me fascinó el concepto del disco al completo. Ya no las canciones individuales, que también, sino el fondo, el sonido, la forma de hacerlo. No suelo escuchar las canciones enteras la primera vez que escucho un disco o una maqueta. Acostumbro a saltar, nervioso, de pista a pista, buscando los ganchos del disco, las claves, los faros que te guían o te ahuyentan de esa senda sonora. Aquí sucedió algo: no pude soltar la primera canción, ni la segunda, ni la tercera.

Se nota que Juanjo es guitarrista. Al fin y al cabo, su mayor hazaña anterior –aunque ha estado en un montón de bandas, como Tam Tam Go!, Def Con Dos o El Hombres Gancho- fue en el grupo Sangre Azul. Un grupo de rock duro en el que, por cierto, también inició su carrera musical el guitarrista y productor Carlos Raya. A Juanjo, decía, se le nota que es guitarrista, porque las guitarras y melodías del álbum son una verdadera delicia. Pero las letras, pura filosofía de la vida, dejan una huella profunda en el corazón, asean la cabeza, alegran la vida, y despiertan la conciencia. Al terminar de escuchar el disco uno tiene ganas de ser un poco menos anodino, de pelear siempre por la libertad y de cosas así. Y eso, hoy por hoy, es casi un milagro.

No sé si será de su agrado, si serán capaces de impregnarse del estilo y de dejarse llevar por un álbum diferente cargado de sensatez. No lo sé. Pero les dejo su myspace para que, si quieren, no lo pierdan de vista. Y si además se suben finalmente a su barco, a compartir, degustar, debatir y enfrentarse, si es necesario, a esa "Filosofía doméstica", hagan el favor de esperarme antes de zarpar. Que me apunto al viaje.


Enviar a:
rss RSS    men?ame Menéame    men?ame Digg    delicious Del.icio.us    technorati Technorati    yahoo Yahoo    fresqui Fresqui    wikio Wikio   
Nota: debes estar registrado en estos servicios para anotar el contenido





Comentarios de los lectores: (0)
Popes80.com no se responsabiliza, ni comparte necesariamente las opiniones vertidas por sus lectores en estos comentarios
Desde la Costa
<center>Itxu Díaz, director de Popes80.com <br> <a href="http://www.itxudiaz.com" style="text-decoration:none" target="_blank"><b>www.itxudiaz.com</b></a></center>

Itxu Díaz, director de Popes80.com
www.itxudiaz.com



Noticias relacionadas
09/06/2008
04/06/2008

Otros artículos de Desde la Costa
21/01/2010
21/12/2009
14/12/2009
20/11/2009
05/11/2009
26/10/2009
13/10/2009

Hoy se habla de...
manolo   tena   los   planetas   la   unión   secretos   bunbury   jarabe   de   palo   iván   ferreiro   loquillo   calamero   urrutia   rosendo   nena   daconte  

Noticias más leídas


POPES80 en los medios | Quienes Somos | Contacto | Anunciarse en POPES80

POPES80® es una marca registrada. POPES80.com es un proyecto desarrollado por Dyal