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por
Itxu Díaz (Director Popes80.com)
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"Cuando el rock se tumba ante la autoridad por un puñado de euros se
envilece, se amaricona y pierde por completo su sentido" |
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Venía con intención de escribir una historia
bonita. Pero en el camino me detuve a pasearme por los principales diarios
digitales y me encontré con una triste noticia a cuatro columnas, de esas
que a uno le revuelven el estómago durante varias horas. Así que de
historia bonita nada de nada, que ya me han puesto de muy mal humor. Lo
siento, pero les contaré una historia muy fea que tengo pendiente desde
hace algunos días.
Creo que en España hubo un tiempo -tal vez
vuelva a haberlo- donde cada uno era libre de expresarse en el idioma que
le diese la gana en cualquier lugar. Quiero decir que uno no tenía que
aprender gallego, catalán o el otro para hacer un maldito papeleo en la
Administración y que no estaba mal visto, por ejemplo en mi tierra,
emplear la lengua local como recurso del lenguaje hablado, para enfatizar
o desdramatizar una determinada expresión y manejar el castellano el resto
del tiempo en cualquier profesión. En fin, que todo esto se ha ido ya hace
tiempo a hacer puñetas no es ninguna novedad y analizarlo es cosa de los
políticos -"esos hombres"- así que ni me apetece hacerlo ni, por supuesto,
es éste el lugar adecuado.
Sin embargo, al margen de políticas
lingüísticas -fíjense que muchos piensan que tal vez donde más libertad se
respira es donde éstas no existen-, el otro día me encontré con una
colección de grupos catalanes de gran interés. Estaba intentando entender
algo entre sus letras y terminé por deshacerme de todo el material hallado
porque me resulta absolutamente incomprensible. No hablo catalán ni en la
intimidad. Así que indagando la razón por la cuál un grupo se auto-limita
lingüisticamente a una serie de quilómetros, sobre todo teniendo la
posibilidad de utilizar otra lengua que también está a su disposición y
que hablan casi 500 millones de personas en el mundo, me dirigieron a una
terrible conclusión. Terrible y a la vez sencilla: a causa de las
violentas políticas lingüísticas se tiende cada vez más "a favorecer en
Cataluña -entiéndase subvencionar, y, aunque caiga dentro del
entrecomillado, esto lo añado yo- las iniciativas culturales en catalán".
Traduciendo: las autoridades se comportan de una forma liberticida
chantajeando a los grupos locales: si cantas en catalán quizá te
subvenciono si cantas en castellano te aseguro que no lo haré; los grupos
se comportan de forma borreguil siguiendo fielmente los dictados del
poder... sólo por chupar alguna subvención y gozar de la sonrisa de las
autoridades.
Esta prostitución de la cultura, por
supuesto, no es exclusiva de Cataluña. En realidad, tampoco es
exclusividad de la problemática lingüística. Defiendo a todos aquellos
grupos que decidan cantar en el idioma que les parezca oportuno. Siempre y
cuando su elección se lleve a cabo libremente, sin la losa de la presión
lingüística localista y sin el chantaje económico de las autoridades.
Porque cuando la cultura se
arrodilla ante la autoridad se encorseta. Cuando el rock se tumba ante la
autoridad por un puñado de euros se envilece, se amaricona y pierde por
completo su sentido. Y esas guitarras poderosas que sonaban con tanta
presencia, puestas en su contexto, parecen sonajeros de bebé en manos de
melenudos cuya actitud sólo puede provocar la carcajada. El ridículo.
Gracias a Dios, en los 80, la época dorada
para la gran parte de los lectores de POPES80, los grupos cantaban en el
idioma que les parecía oportuno. Así hemos conocido a los maravillosos
Berrones de los primeros años, cantando en bable y triunfando en toda
España con su "Nun yes tu" y a los Siniestro Total cantando habitualmente
en castellano aunque con algún en gallego y triunfando en Galicia, en
Valencia, en Madrid y en tantos otros lugares de la piel de toro. Y hablando de pieles, lo pensaba y se me
ponía la piel de gallina y el estómago del revés: Imagen que esta panda
que ahora mangonea y chantajea -especialidad de la casa, su casa, claro-
en los despachos públicos de muchas autonomías hubiera ocupado su cargo en
la Edad de Oro del Pop Español. ¿Creen que seguiríamos hablando de esa
Edad de Oro del Pop Español? Para nuestra desgracia, yo no lo creo. Porque
aunque Los Secretos, Los Ronaldos y Nacha Pop se salvarían del desvarío,
Golpes Bajos, Siniestro Total, Loquillo, El Último de la Fila, Duncan Dhu,
Los Limones o tantos otros podrían haber pasado completamente indiferentes
cantando en gallego, catalán o euskera por tratar de alcanzar lo que desea
todo grupo, es decir, una salida a su música. No sé ustedes, pero yo nunca
les habría perdonado que me privasen de esos grupos.
Si lo piensan, tal vez, gracias a la
maravillosa intervención chantajista de los que ya conocemos, los nuevos
Duncan Dhu o los nuevos Golpes Bajos nunca podrán llegar a nuestros oídos.
Al menos, de forma que todos podamos entender su música. Y, por tanto, de
forma que triunfen los suficiente como para llegar a nosotros. Y todo se
lo debemos a esa política de prostitución cultural con dinero público que
en algunas partes de España la gente vota con entusiasmo, y, en otras,
aunque no se les vote aparecen igual. No sé cómo lo hacen.
A todos los que estén a tiempo de hacer algo
para salvar la situación, por el bien común: recuerden lo del pan hoy y el
hambre mañana.
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