|
por
Itxu Díaz (Director Popes80.com)
| "Llega un momento en que aceptas con resignación que cada semana conoces cosas que no debes confiar a nadie" |
|
Publicidad
|
|
|
A
veces, a los que parcial o totalmente nos dedicamos a alguna forma de periodismo, sea del tipo,
ámbito, tamaño y prestigio que sea, nos toca... Nos toca y punto. Es
algo habitual: una llamada, una carta, una confidencia de un amigo y luego
la coletilla "esto no puede contarse" o "ni una palabra
hasta que llegue el momento". Nos toca guardar un secreto. A veces,
los muy malvados confidentes, le añaden más carga sentimental a tu
conciencia con frases del tipo "si lo cuentas me matan",
"como lean algo de esto en Popes80 estoy en la calle" o "si
lo cuentas lo estropearás todo". Ante semejante presión, uno mira
al cielo y cuenta los pajaritos para pasar el rato. Aunque a veces den
ganas de sacudirle al confidente.
Las
dificultades de guardar silencio sobre una determinada noticia aumentan en
proporción al interés y a la exclusividad de esa información. A veces
es terrible. Cuando crees que si esa información que conoces no la
publicas pronto alguien podría adelantarse, te vuelves loco. Parece que
no tiene importancia pero la tiene. Sobre todo cuando uno trabaja para un
periódico digital musical como éste, cuyo lema desde hace meses es
"Popes80: lo que nadie te cuenta a tiempo sobre la música que te
gusta". Y ahí duele, claro.
Pero
esto, como muchas otras cosas, es sólo cuestión de acostumbrarse. Así
de memoria, pienso en cinco noticias musicales fresquitas que guardo desde
hace días en mi cabeza y que no debo contar hasta dentro de un tiempo.
Llega un momento en que aceptas con resignación que cada semana conoces
cosas que no debes confiar a nadie. Al menos de momento. Lo grave, lo
verdaderamente difícil, es cuando conoces una información que realmente
te importa. Algo que te encantaría dar a conocer. Algo que contarías de
forma personal, fuera de un ámbito profesional. Una noticia para contar
en una tarde de cañas, para que me entiendan. Y eso es precisamente lo
que me sucede hoy.
Los
últimos quince días han estado llenos de pequeños y grandes secretos.
Noticias que tal vez, cuando escribo esto, ya se hayan publicado en
Popes80 después de eternas esperas. Ésta información misteriosa sobre
la que hoy escribo es, probablemente, de menor entidad que muchas de las
anteriores. Tal vez no tenga, objetivamente, tanta importancia. Pero
la tiene para mí y ahí está el problema.
Mientras
termino de escribir esto me aseguran que en muy pocos días podremos
contarlo. Si soy sincero, algo hemos contado ya. Lamento tener que
dejarles así, con la duda clavada en la zona inaccesible del paladar.
Alguno me escribirá mañana para preguntarme abiertamente que si me
aburro mucho o si soy idiota perdido, que para qué dedico un artículo
vacío a algo que no puede contarse. Pero qué le vamos a hacer. Prometo
que no es una tomadura de pelo. Es sólo una forma de hacer terapia y
lograr guardar este secreto. Este maldito secreto que me quema en el
bolsillo.
|