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por
Itxu Díaz (Director Popes80.com)
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"Meditando sobre éstos tres o cuatro resentidos que, abusando de su
poder, tratan de impedir que el resto celebremos la Navidad como hemos
hecho toda la vida, llego a la conclusión de que para que el Belén
esté completo tiene que haber de todo, incluso Herodes" |
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Soy radicalmente tradicionalista para las
buenas tradiciones. Que es como pienso que se debe ser tradicionalista.
Luego uno también puede decidir serlo para los coches, para el peinado o
para la comida, pero creo que lo realmente importante es serlo para las
tradiciones, pues ese empeño de miles de hombres es el que ha conseguido
que sigan siendo eso, tradiciones. Considero que las buenas tradiciones son
aquellas que nos hacen un poco más felices, que nos recuerdan quienes
somos y de dónde venimos o que nos obligan a abstraernos del frenético
ritmo diario y reflexionar, aunque sólo sea un poco.
Había adoptado en casa a un calvo por
Navidad. No sé ustedes. Yo todos los años los recibía entre anuncios de
turrones y juguetes. Recuerdo que se sentaba en el salón de casa y sin
estridencias, sin gritos y estupideces -al contrario que sus compañeros de
anuncio navideño- lo decía todo con una sola mirada. Una mirada que
escondía treinta o cuarenta mensajes unidos entre sí por un espíritu
común, digamos, navideño. Habrá quien crea que el calvo era el máximo
exponente del consumismo pero no es mi caso. A mí el consumismo sólo se me
aparece en determinados anuncios de juguetes donde el niño y la niña sólo
hablan a gritos. Para mí el calvo era un símbolo más de la llegada de un
tiempo especial único e irrepetible -aunque se repita cada año- como es la
Navidad.
Se han cargado al calvo y no quiero saber
por qué. Prefiero no saberlo. Tal ha sido mi enfado que desde el pasado 20
de noviembre no he vuelto a encender la televisión. He pensado que si
algunos están tan excitados intentando el imposible de ahogar el espíritu
navideño conmigo no podrán. Así que me he atrincherado y he vuelto a los
orígenes, he leído libros sobre la Navidad, he desempolvado viejas cintas
de villancicos cantadas por fabulosos coros sevillanos, he salido a las
calles a contemplar los motivos navideños. Es que en mi ciudad todavía son
navideños.
Leo en la prensa que intentan prohibir
motivos religiosos en las calles de no sé dónde y que tiran belenes a la
basura en las aulas de no sé cuánto. Miro el calendario y seguimos en el
2006 así que respiro aliviado, o lo intento. Todavía no nos gobierna el
bufón de Leo Bassi. Meditando sobre éstos tres o cuatro resentidos que,
abusando de su poder, tratan de impedir que el resto celebremos la Navidad
como hemos hecho toda la vida, llego a la conclusión de que para que el
Belén esté completo tiene que haber de todo, incluso Herodes. Pero Herodes
sabe que se pudrirá en la amargura de su castillo mientras otros nos
fabricamos nuestros propios calvos de la lotería, para colgar en las paredes de casa lo que
algunos nos niegan
en la televisión y, a veces, hasta en la calle.
No dejen que ningún pobrecillo frustrado,
emborrachado de poder, les estropee esta Navidad. De todo corazón: ¡Feliz
Navidad y que el 2007 les traiga muchas alegrías y éxitos! Y que podamos
vernos y contárnoslas en las páginas de POPES80.com
www.itxudiaz.com
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