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por
Itxu Díaz (Director Popes80.com)
| "Parece que la gente le da el coñazo en el pub para que se actualice un poco y esas cosas" |
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Me
acaba de sonar el teléfono. Después de arremeter duramente contra los
politonos, he caído en la trampa (hablando de La Trampa: el viernes
estarán en Popes80 FM, ¡no se lo pierdan!) y ahora en mi móvil suenan
también unas inquietantes guitarras cada vez que me llaman. Para mayor
cursilería -por llamarlo de algún modo- la canción que suena es de mi
difunto grupo, Los Elegidos. 'Mirando al suelo' para más señas. Siempre
cojo antes de que llegue el redoble de Óscar, que me pone bastante
nervioso. Es que en los directos ese redoble me recordaba el momento de
empezar con el "Doy tantas vueltas a tus palabras...". Si, la
cambiaré pronto. Tal vez vuelva al "pi pi pi" de toda la vida,
para librarme de malas conciencias.
Decía
que me acaba de sonar el teléfono. Un amigo. Amigo y pinchadiscos, entre
otras cosas. Me pregunta por los 20 éxitos. Me dice que tiene muy pocos
discos de ahora. Que está perdido. Que no sabe bien por dónde empezar,
ni cuales comprarse. Eso sí, lo de los 80 lo tiene todo. Pero parece que
la gente le da el coñazo en el pub para que se actualice un poco y esas
cosas. Los clientes de los pubs somos todos iguales: siempre tan
maravillosos al llegar y tan pesados al partir.
Me
dice que ha estado revisando la lista de nuestros éxitos semanales y que
se fía del gusto de la gente de Popes80. Pero que quién es ese tal Chema
Vargas y que si lo de Santiago y Luis Auserón va en serio. Que si merece
la pena pasar por FNAC con la VISA y arramblar con los 20 éxitos.
Le
doy mi opinión. Unos sí, otros no tanto. Chema Vargas por supuesto y El
sueño de Morfeo ya es para gustos... Vamos, que te recomiendo éste y
aquel. Nos despedimos y se cuelga satisfecho. Supongo que pasará por la
tienda pronto y se llevará unos cuantos. Hasta que dentro de tres
semanas, la lista haya cambiado casi por completo y me vuelva a llamar con
la misma juerga.
No
es la primera vez que recibo esta llamada. Al margen de los matices y de
que cambie el nombre de quien efectúa la llamada, la historia es
parecida. Y hoy al colgar me quedé pensándolo. Si verdaderamente hemos
logrado que un determinado público se fie de nuestro criterio musical es
que caminamos con paso firme hacia donde queremos llegar.
Lo
único malo es la moraleja: que cada paso exige mayor responsabilidad. Y
coherencia, mucha coherencia. Pero si verdadaramente resultamos útiles,
por esas llamadas que hasta enorgullecen, también merece la pena. Pero no
me quedaba a gusto con mi reflexión: ¿Y si la armamos?, me preguntaba. Y
si en un lapsus recomendamos a la gente que compre un disco que es una
basura. Por descuido, por prisa, por mal gusto. Que algunos de los que
trabajamos aquí, a veces, tenemos un gusto pésimo. Es humano,
supongo.
No
había llegado a una conclusión clara cuando abrí el correo. Me di
cuenta de que no somos nosotros los pastores. Al otro lado de la pantalla
hay unas cinco mil almas diarias que se encargan de sacudirnos un
bastonazo en los dientes cada vez que nos salimos del redil. Y entonces lo
entendí todo y me quedé más tranquilo. Porque la realidad es que la
audiencia no se anda con medias tintas, ni consejitos educados. Que algún
día haré un especial de las perlas que llegan a nuestras cuentas de
correo. Y más de uno se quedará asustado de lo que puede llegar a enviar
la gente cuando le tocas levemente la puntita de la nariz. Ya no digo
cuando le sacudes directamente una bofetada conceptual.
Basta
desviarse un poco de la buena línea para que te pongan de vuelta y media.
Y luego, te suena el móvil, y te apuntas el tanto con el colega de turno.
Como si todo el mérito fuese tuyo.
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