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DESDE LA COSTA... a 29 de mayo de 2007

Reflexiones acerca de por qué "bolinga" sólo hay uno, y el resto están simplemente borrachos

por Itxu Díaz (Director Popes80.com) 

"Me gusta ver sonreír a Jaime Urrutia, porque es el mejor termómetro para saber cómo están todos los de siempre, los que llevan toda la vida haciendo rock en España"
 

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Las personas normales, cuando lo quieren adornar, dicen que se han emborrachado, que están beodos o beodas, que se han embriagado, o reconocen abiertamente que están como una cuba. Tampoco es necesario mucho apunte ante osadías léxicas de este calibre. Palabrería de mayor o menor exotismo para recorrer un mismo camino y llegar a idéntico destino. Cuando se junta la querida chusma rockera española -la buena y la mala- de entre la amalgama, uno se distingue por su forma de hablar, por su elegancia en el gesto y por su especial manera de esculpir con celo las palabras al cantar, precisando su entonación y matiz desde el principio hasta el final. Una a una. Con la torería de quien sabe que esta noche, en el peor de los casos, acabará bolinga, bolinga, como tan sólo él sabe cantarlo.

Me apetece hoy decir aquello de que Jaime Urrutia es un tipo peculiar. Pero de tipos peculiares, y peculiarmente idiotas, está el mundo lleno, y más aún el mundo del espectáculo. Así que prefiero decir que Jaime Urrutia es un tipo especial, distinto, un músico que lleva veinte años elevando el listón de su gremio, mientras otros hacen muy bien el payaso y se llaman a sí mismos "artistas". Hacedores de arte, dicen tan panchos. Pero él tiene la actitud, la honestidad en la canción, la severidad ante la crítica -que ha sido durante años implacable y plomiza contra él como contra nadie-, la sonrisa sincera cuando todo va bien. Quizá por eso me gusta ver sonreír a Jaime Urrutia, porque es el mejor termómetro para saber cómo están todos los de siempre, los que llevan toda la vida haciendo rock en España.

Jaime Urrutia acaba de editar un directo, el primer directo en este puñado de años de rock que lleva a sus espaldas. En un texto que acompaña al disco reconoce que nunca ha sido "un ferviente entusiasta" de los discos en directo. Sin embargo, confiesa también que ha sido "una experiencia mucho más apasionante y enriquecedora" de lo que se esperaba al principio. Y no me extraña. He estado viendo esta mañana el resultado del DVD que acompaña al disco. Me han atrapado todas las canciones. Incluso aquellas que -desconozco por qué- no había escuchado nunca. Me han fascinado especialmente las colaboraciones.

Loquillo, de blanco elegante y sonrisa de cine antiguo americano, recita con estremecedora tenebrosidad en "Dónde estás", al vapor suave de la copa de champán -tal vez cava traído por El Loco- que corona la estampa y la hace genial. Iván Ferreiro, respetuoso y entusiasta, lo borda en "Mentiras", lanzando a cada estrofa su mirada hacia Jaime, como buscando la aprobación del adalid de la ceremonia, de quien es fiel y reconocido admirador. Rubén y Leiva de Pereza llegaron entre loas de Jaime Urrutia, que los sitúo, con un austero comentario, a la cabeza del rock juvenil del momento, y se marcharon con la ovación de todo Joy, tras compartir "Cuatro Rosas". Jorge Drexler, silencioso y sutil, aportó la paz acústica y la revisión a "Pitusa", sin dejar un instante de disfrutar parte de su sorprendente letra, mano a mano y a solas, con Jaime Urrutia. Enrique Bunbury llegó para realzar una de las canciones más populares de Gabinete Caligari, "El calor del amor en un bar". No la engulló de un solo bocado como muchos podían esperar, quizá quiso dejar algo a los demás, pero sí se tragó de golpe el escenario y las dudas de quien las tuviera, al pasear cómplice con su característica voz, junto al autor de la letra, por cada rincón del texto y por cada acorde de la música. Y llegó Ariel Rot, para lanzarse a hacer resbalar los dedos, ágiles por el mástil de la guitarra, sin apenas permitir, en esta ocasión, que el público escuchase su voz en "Qué barbaridad". Aunque a fuer de ser sinceros, el público atronaba cantando al unísono la letra de una de las canciones de mayor popularidad de la etapa en solitario de Jaime Urrutia.

En el DVD no hay tiempo para asimilar la original aportación del que fue gran guitarrista de Los Rodríguez, porque llega Amaral. Llega vestida como canta, cubierta con el color de "las hojas secas al pasar", dispuesta a tejer en el techo de Joy una versión de "Camino Soria" que ya es oro sobre oro. Indiscutiblemente acertada esta colaboración. Amaral se ha convertido en la voz de España, con permiso de las demás. Sabe adaptarse a la compañía del escenario, respetar las formas de los autores en los duetos, elegir bien las colaboraciones. Gol por la escuadra de Jaime Urrutia con este revitalizado "Camino Soria", eterna bandera de su larga travesía musical. Después Loquillo vuelve a salir, no para recitar, sino para ponerse un nuevo traje, el de "Caray". "Le queda como anillo al dedo", se comenta entre bambalinas, ¿acaso alguien no esperaba su presencia en el escenario, en cuanto llegase aquello de "ser distinguido es una gran cualidad"?

Después de subir a "En Joy" a la gran superventas -merecidamente- española, que es Amaral, no podía faltar en el cierre de la fiesta el gran superventas español del momento, Dani Martín. Y la verdad es que el líder de El Canto del Loco no deja de sorprenderme: también, cada día escoge mejor sus colaboraciones, cada día es más conocido y cada día le importa menos y cada día lucha contra la batalla de esa estupidez llamada divismo, que siempre le da otros y los pudre. Y es que en este disco, la voz rasgada de El Canto del Loco se abraza con melanconlía a la que siempre ha sido mi canción preferida de Gabinete Caligari, "La sangre de tu tristeza". Y además lo hace con devoción. Y viste una camiseta de Los Ronaldos, que sacaron su primer disco cuando la gran mayoría de los fans de Dani Martín no estaban ni proyectados. Eso es actitud. Rock and roll. Lo opuesto al oportunismo.

Ahora entiendo por qué Jaime Urrutia ha tardado tantos años en hacer un directo. Sólo podía hacer este. Él es así. O lo borda o lo tira por la borda, como canta Quique González en su 'Ajuste de cuentas'. De Jaime se se ha escrito también que pronuncia como nadie la palabra "cartel". Y no lo ha escrito un cualquiera. Lo ha escrito hace muy poco Manuel España, cantante de La Guardia, en el libreto de su último disco. Se lee en los agradecimientos: "A Jaime Urrutia por decir 'cartel' mejor que nadie". En ese magnífico corte 8 del último disco de La Guardia cantan, junto a Manuel España, Johnny Cifuentes de Burning y Jaime Urrutia. La estrofa que interpreta el que fuera líder de Gabinete Caligari dice así: "Me voy muy lejos de aquí / no quiero más promoción / ni que el manager me diga / no das en televisión / voy a colgar un cartel / cerrado por diversión". Es cosa de escucharlo. Háganlo y verán. Desde entonces creo que sólo Jaime Urrutia dice "cartel", el resto decimos otras cosas más vulgares. Tampoco se lo tomen al pie de la letra.

El viernes tendremos a Jaime Urrutia en POPES80 FM. Una visita ilustre para presentar uno de los mejores discos de este 2007. Un amigo o conocido común, cuya identidad no recuerdo, me explicó que a Jaime Urrutia esto de recibir elogios en público le gusta más bien poco. Por eso me andaba yo por las ramas al empezar este artículo. Lo que pasa que a mitad de trayecto, y repasando su nuevo "En Joy" lo he pensado mejor y he llegado a la conclusión de que a mí, en esta Costa y sin que sirva de precedente, me da igual lo que prefiera él. Si no le gusta recibir elogios que se aguante. Total, a mí tampoco me gusta estar todo el día haciendo amigos. Y además, aunque el título de esta Costa habla de una prescindible bolinga, el fondo de estos párrafos es de profunda justicia.

En fin. En fin y "En Joy", mejor dicho. Me largo a escucharlo otra vez.

www.itxudiaz.com



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