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por
Arancha Moreno (Subdirectora Popes80.com)
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"Miro las estanterías de mi habitación, y me alegra tener tantas
historias cantadas" |
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Lucía era una chica que vivía entre cartones. Una niña abandonada, que
decidió refugiarse en la soledad de la calle. Cuando la ciudad dormía,
ella se acurrucaba entre periódicos y noches frías.
Un día, se cruzó con un chico del que se enamoró. Él le prometió llenarle
las mañanas de dulzura y las noches de cariño. Poco después desapareció.
Una historia fugaz que le sumió aún más en su soledad. Nadie le había
enseñado a ser feliz, y eso, le consumía por dentro.
A Lucía la encontraron una mañana, tumbada en el suelo, con la cara y las
manos blancas, y la piel de hielo. Nadie la conocía, nadie supo dar una
explicación.
Dicen que esa mañana, Lucía sonreía.
La historia de Lucía la contaba Ricardo Franco, y la cantaba un grupo
llamado Tam Tam Go. Cuando era pequeña, yo escuchaba esa canción con
devoción. Años después, os la cuento como la entendí.
Afortunadamente, existen muchos vehículos para conocer historias. Muchas
de ellas, las cuentan las canciones. Como Lucía de los Cartones. Como
Manuel Raquel. Como El mundo tras el cristal. Como Ojos de gata. Como
Conserjes de noche. Historias y más historias que están escritas en
páginas pequeñas. Como las de un CD.
Miro las estanterías de mi habitación, y me alegra tener tantas historias
cantadas. Recuerdo muchas. La siguiente, la voy a descubrir ahora mismo.
Dándole al play.
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