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por
Marta Galán (Redacción Popes80.com)
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"Como mi táctica de echar balones fuera y compararme con Los
Planetas no parecía convencerlo, recurrí a otros ejemplos que se me
fueron ocurriendo" |
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El sábado discutí con uno de mis mejores amigos. Sentí tanta rabia en un
momento, que de pronto me sorprendí lanzando sapos y culebras por la boca,
como las brujas. Dije cosas muy feas, que por vergüenza no volveré a
reproducir y que por supuesto no sentía. Al levantarme el domingo, después
de una noche horrible en la que apenas pude dormir, ni un baño, ni el
silencio ni ninguna canción podían aliviar la sensación tan rara y tan
desagradable que tenía. Me di cuenta de que, a veces, las palabras pueden
hacer más daño que un puñetazo. La herida de un puñetazo cierra pronto,
las que dejan las palabras tardan tiempo en desaparecer. Y en ese baño,
que algo me reconfortó, se me ocurrió pensar en lo que ocurre cuando
alguien escribe una canción. Que queda para siempre.
“En mi vida solo he tenido dos amigos: Yoko y Paul”, declaró Lennon en
cierta ocasión. Sin embargo, sus palabras nunca conseguirán borrar la
letra de la canción “How do you sleep”- “Cómo duermes”-, escrita en 1971,
en la que dedicaba a McCartney frases tan “cariñosas” como “Tenían razón
cuando dijeron que estabas muerto”, “Lo único que hiciste fue Yesterday”,
“Debiste haber aprendido algo en todos estos años” y piropos varios. Antes
de morir confesó estar arrepentido de haberla grabado, y sin embargo la
canción permanecerá para siempre.
Es mejor no dejar rastro al herir y, en último caso, si se decide usar un
arma tan poderosa como las palabras en una canción, asumir las
consecuencias, como hacen Los Planetas. “Las nuestras son canciones de
amor intenso y odio intenso. Es algo intrínseco a una relación. Es una
metáfora de la vida; algo sobre lo que ha escrito todo el mundo durante
miles de años. Lo que nos interesa es que transmitan algo importante, que
no sean banales”, declaraba Jota en una entrevista, cuando el periodista
le preguntaba por frases como “si me entero de tu muerte, yo diré que en
paz descanses, y si vives, buena suerte”. O a lo mejor se refería a
“Pesadilla en el parque de atracciones”, que dice: Espero que acabes
colgando de un pino, cuando veas lo imbécil que has sido, cuando veas que
lo has hecho fatal. Y que quiero que sepas que ha sido un infierno estando
contigo, que el infierno es lo mas parecido, te pareces un poco a Satán.
Por mí que podrías tirarte de un tajo, que ya lo que hagas me trae sin
cuidado. Así que ya sabes que espero que acabes pegándote un tiro”. Al
lado de los Planetas, yo el sábado solo predicaba paz y amor, y así se lo
expliqué a César cuando le pedí perdón y le dije cuánto lo quiero. Como mi
táctica de echar balones fuera y compararme con Los Planetas no parecía
convencerlo, recurrí a otros ejemplos que se me fueron ocurriendo.
-¡A los Hombres G les escribieron la canción “Con G de gilipollas” y David
Summers supo perdonar!, le recordaba mientras intentaba hacerlo razonar.
-Juro que la mataré, lo decía Loquillo, ¿te suena?, me atacó él.
-Algo, pero me viene a la cabeza “No tienes corazón”, de Café Quijano, ¿la
has escuchado?
Y ya me preguntó eso de “¿sabes que eres un poquito insoportable?, así que
antes de llegáramos a “Bailaré sobre tu tumba”, “Puta desagradecida”, de
Bunbury y Vegas, o “A mi novia yo la mato”, de Los espontáneos, decidimos
que era mejor olvidar el incidente del sábado.
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