|
por
Arancha Moreno (Subdirectora Popes80.com)
| "Pero,
sinceramente, me quedo con los buenos días, con los mails que nos
mandáis para felicitarnos, y para apoyarnos, aun cuando no sabéis
exactamente, en qué guerra andamos metidos." |
|
Publicidad
|
|
|
Mi compañera de mesa, y tocaya de nombre, se queja en voz alta. “Qué
mierda, ya no puedo ver Anatomía de Grey”. Mi respuesta es rápida y en
tono jocoso. “Asúmelo, o eres periodista, o llevas una vida normal”. Le
miro con sonrisa burlona, y desaparezco, pensando justamente en eso, en la
vida de un periodista.
Hay días que te levantas y dices, “qué bueno, trabajo en la radio, hago lo
que me gusta, me dan la oportunidad de conocer de primera mano a músicos
que siempre he admirado, escucho discos antes de que salgan a la venta,
vivo con la música como hobbie y además vinculada a mi profesión”. Quién
me lo iba a decir, cuando crecía escuchando a Duncan Dhu en mis tardes de
domingo; repitiendo Salitre y sudor, y una canción olvidada, como Camisas
limpias. Recuerdo cuando tenía pesadillas con la canción Ojos vendados de
Loquillo, y soñaba que esos secuestradores tenían la llave de mi
habitación. Cuando correteaba por el pasillo tarareando “y si te vuelvo a
ver pintar un corazón de tiza en la pared, te voy a dar una paliza por
haber, escrito mi nombre dentro…”
Ahora, todas esas canciones, todos esas cintas de cassette, y discos,
incluso vinilos de mi madre, forman parte de mi trabajo. Los desempolvo y
los escucho con la misma ilusión que antes, porque siguen formando parte
importante de mi vida, porque me hacen recordar buenos momentos, y porque
me siguen haciendo soñar despierta.
Sin embargo, hay días en los que sientes, que luchar por el periodismo
musical es difícil. Que cada vez se cierra una puerta más a los buenos
programas, que la gente no apuesta por lo diferente; que los medios
“pequeños” nos hartamos de trabajar, de echar horas extra, sin que valoren
nuestro trabajo. Porque siempre hay alguien que le da el caviar sólo a los
medios mayoritarios; porque a veces te niegan esa butaca, en el teatro,
que tanto te has trabajado, día a día.
Hay días en los que ser periodista no es tan divertido. También nosotros
tenemos malos días. Pero, sinceramente, me quedo con los buenos días, con
los mails que nos mandáis para felicitarnos, y para apoyarnos, aun cuando
no sabéis exactamente, en qué guerra andamos metidos.
Gracias. Gracias por ser nuestros ojos, y nuestros oídos. No os
preocupéis; nos sumamos a otra lucha más, y la afrontaremos con la misma
intensidad. Nosotros, como dijo un amigo, seguiremos Peleando a la contra.
|