|
por
Marta Galán (Redacción Popes80.com)
|
"Si me lo cuentan, no me lo hubiera creído: allí estaba ella,
escondida detrás de la bolsa de palomitas, tarareando a Guaraná para
intentar sobrellevar el mal momento." |
|
Publicidad
|
|
|
Yo no soy de ver
películas de miedo, pero mi amiga Almudena menos. Así que cuando el otro
día me dijo que quería ir a ver The messengers me sorprendió. No me
apetecía nada, prefiero las películas románticas o de desastres naturales,
pero no me iba a amedrentar. Tenía dos opciones: o hacer como si las
películas de miedo fueran mi género favorito o quedar como una miedica. Y
como ya pasé por eso cuando me tuve que salir del pasaje del terror
mientras ella se enfrentaba a Freddy Kruger, me pareció que lo más
apropiado era hacerme más forofa de los fantasmas que el mismísimo Iker
Jiménez. Así que allí nos presentamos las dos, haciéndonos las valientes.
En los momentos malos me cubría los ojos con la mano y veía solo por las
ranuritas de entre los dedos. Al ver la pantalla más pequeña, las cosas
dan menos miedo. Así pasaban los minutos -muy despacio, por cierto- cuando
de pronto me di cuenta de que Almudena, presa de una extraña posesión que
me atemorizó por completo, canturreaba encogida en su asiento: “Me he
pasao la noche en vela... como la vez primera en que te viene a
rondar...”. Si me lo cuentan, no me lo hubiera creído: allí estaba ella,
escondida detrás de la bolsa de palomitas, tarareando a Guaraná para
intentar sobrellevar el mal momento.
-Pshh! Almudena! ¿pero
qué haces? ¡Dame la mano!
-¡No! ¡Yo no saco la
mano de la butaca que me da miedo!
-¡Schhh!, nos gritaban
desde los asientos de atrás, pero Almudena, abducida por el efecto
guaraná, no dejaba de cantar. “Fuego, fuego... para ti el amor es un
juego... juego...”. Me dio la película, pero me reí. Al salir de allí
supimos lo que era el verdadero miedo. Todo el mundo esperó a que nos
levantáramos para vernos la cara e increparnos a la salida del
“concierto”. Y todo porque Almudena, al elegir película, no se había dado
cuenta de que trhiller, a veces, también significa terror.
|