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por
Marta Galán (Redacción Popes80.com)
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"Si tienes un grupo me imagino que te puedes volver loco buscando
el nombre, dudar entre varios y elegir el mejor... o el peor, o uno
que no esté registrado, o que no parezca una copia de otro, que sea
gracioso o no, corto, largo... " |
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Curioseando el otro día en Internet me encontré con una lista de nombres y
apellidos que, al juntarse, daban resultados realmente graciosos, aunque
supongo que no tanto para el que tiene que cargar con ellos de por vida.
Margarita Flores del Campo, Eva Fina Segura, Ana Mier de Cilla...
El caso es que Isolina Gato Sardina y Ramona Ponte Alegre me parecieron
perfectos para un grupo de la movida, y me puse a pensar en los nombres
que desde los 80 han elegido los músicos y si tenían alguna característica
común. El nombre es identificativo, es nuestra credencial, una tarjeta de
presentación. Puede ayudar al éxito, puede llamar la atención, pasar
desapercibido... Si tienes un grupo me imagino que te puedes volver loco
buscando el nombre, dudar entre varios y elegir el mejor... o el peor, o
uno que no esté registrado, o que no parezca una copia de otro, que sea
gracioso o no, corto, largo...
Husmeando en el baúl del pop los encontré para todos los gustos. Algunos
eran literarios, como “Los amantes de Teruel”, “Fahrenheit 451”, “Las
flores del mal”, “El camino de Swan”...; otros cinematográficos, como
“Charada”, “Con la muerte en los talones”, “Arsénico por compasión”,
“Sissí” y “El único testigo” o geográficos tipo “Montenegro”, “La pista
búlgara”, “Trópico de Cáncer”, “Berlín”, “Varsovia”, “Albania”... Algunos
prefirieron hacer referencia al mundo animal: “Mitxel y los renos”, “Monos
del peñón”, “Los pájaro’s”, “Tiburón”, “Paso de cebra” o “Los cuervos” y
otros vieron más apropiado una llamada a la anatomía: “Los pies”, “La
piel”, “rh+”, “Corazones blindados”, “La carne quema”...
Los hubo raros raros. En los 80 “Aurelio y los vagabundos” (de Aurelio
Morata, bajista de los primeros Rebeldes), “Aviador Dro y sus obreros
especializados” (quien después creó la compañía del mismo nombre), “Billy
el niño y los fantasmas del pasado”, “56 hamburguesas”, “Con permiso de la
dama”, “Jhonny juerga y los que remontan el Pisuerga”... En los 90 “The
crépitos” “Cómo huele”, “Tres cortados y dos con leche”, “La mujer del
prójimo”, “Sinceros a la izquierda”... Y por último “Los que faltaban”
(chiste fácil). Algunos no se complicaron mucho y se pusieron su propio
nombre... o no, como “Sin nombre”, “La banda sin nombre” y “El nombre es
lo de menos” (gracias por inspirarme el título de mi artículo y por
canciones como Cari cari, Tequila y Celos)
A
veces parece que no, pero todos se lo han pensado bien antes de grabar el
disco. “Yo prefería llamarme Elvis Presley, pero un tío de Memphis se lo
había pillado antes”, decía Jose Luis Moro, de “Un pingüino en mi
ascensor”. “Me daba una vergüenza terrible llamarle a esto Carlos Goñi.
Siempre es más complicado poner un nombre al grupo que hacer una canción y
Revólver sonaba fuerte...”. Alea buscaban un poco de suerte, y aunque no
lo parezca supongo que Mala Suerte, en principio, también; “La caja de
Pandora” ensayaban en un local muy pequeño, “La oreja de Van Gogh” estaban
de cañas hablando del pintor, “El último de la fila” salió de una estrofa
de un grupo australiano, “Pereza” copiaron su nombre de la primera canción
que hicieron juntos y así, detrás de cada grupo, una historia. Parece que
en esta década han optado por nombres más normalitos, aunque seguro que a
todos se nos viene a la cabeza más de uno que...
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