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por
Marta Galán (Redacción Popes80.com)
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"Cuando ya no lo puedo aguantar, le cojo el cedé de Bustamante a mi
hermana, se lo regalo a modo de despertador y me largo a trabajar" |
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Este ha sido un domingo de arreglar la habitación. Bueno, en realidad ayer
fue sábado de: no encuentro mi bolso verde y no encuentro la tarjeta de
crédito. Me pongo divina con el pañuelo en la cabeza y con la escoba como
buscatesoros e intento recoger. Hoy me acompañaba Retrovisión, de M clan,
con el volumen al máximo de capacidad para mis oídos y con repetición en
Antihéroe y Oigo música. Todavía no había llegado al tercer tema ni había
movido uno solo de los objetos no identificados que pululaban por el suelo
de mi cuarto cuando mi vecino del izquierda ha puesto a Los violadores del
verso tan, tan alto que ni siquiera podía distinguir la voz de Tarque.
De pronto ha entrado su madre en la
habitación, y entre rima y rima ha conseguido hacerse escuchar... por todo
el edificio.
-¡Jaime! ¿quieres bajar eso?
Mi vecino ha tenido que apagar su música. Me
miro en el espejo y agito mi pañuelo, porque esta batalla la he ganado yo.
Otras veces ocurre al revés, y el muy cretino me concede un golpecito en
la pared a modo de saludo triunfal. Yo no hago leña del árbol caído, yo
solo sonrió y le regalo unos decibelios. De todas formas, dentro de lo que
cabe, hoy no me puedo quejar; por lo menos alguien ha tenido la amabilidad
de regalarle algo diferente a Eminem, porque llevaba dos meses sin cambiar
de cede. No es que me moleste el rap, que la música siempre es música,
pero es que hoy me he sorprendido pidiendo el pan en la comida haciendo
rimas, llamando “viejo” a mi padre y cosas así.
Cuando ya no lo puedo aguantar, le cojo el cede de Bustamante a mi
hermana, se lo regalo a modo de despertador y me largo a trabajar. Me
encanta despertarlo deseándole un buen día.
Pero lo peor, para los dos, estoy segura, es el momento en que nos
encontramos en el ascensor. ¿Por que ahí el tiempo siempre pasa tan
despacio? Que nadie piense que es embarazoso el momento ascensor. Cuando
te ves obligada a ponerle Bisbal a tu vecino rapero, hablar del tiempo con
el del quinto o mirar al suelo es como un paseo por las nubes. Yo saludo
educadamente, mientras que lo único que sale de su boca es un sonido
indescriptible que viene a ser algo como: ummm. Por si acaso, voy
pendiente del botón de la alarma todo el trayecto, no vaya a ser que un
día decida que ya ha escuchado suficiente pop para el resto de su vida...
y que yo también... Además, a veces oigo los lloros de su hermano; mi
vecino es un tirano y me da miedo.
Algún día enterraremos el hacha de guerra, cuando no tengamos edad para
estas cosas. O cuando cambie de gustos y le de por M Clan. Igual que mi
madre y la suya no discuten porque la primera escucha Serrat y la segunda
a la Piquer, nosotros dentro de un tiempo a lo mejor hasta nos pedimos un
poco de sal. |