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por
Itxu Díaz (Director Popes80.com)
Llevábamos
tanto tiempo escuchando Dragostea Din Tei
que parecía que no iba a llegar nunca el verano. La gran
mayoría de las discográficas ya han enviado sus mails de despedida hasta
la próxima temporada musical. Algunos locutores de programas musicales de
radio ya se han despedido de su audiencia. Y unos cuantos críticos
musicales han dejado su sitio en los principales diarios y revistas, para
dar paso a columnas con dietas milagro o sencillamente, para reducir el
peso final de los periódicos. Vamos que, como siempre, por estas fechas,
se pira todo el mundo.
Por
suerte para nosotros -o por desgracia para algunos seguidores de popes80
que no estéis a las puertas de vuestras vacaciones- también se acercan
tiempos de relajación musical en el interior de nuestro portal.
En
los próximos días colgaremos nuestro tradicional cartel Cerrado por
vacaciones. Con la novedad de que este año, esta nueva sección de
opinión, me permite anunciarlo de forma espistolar y ahorrarnos así las
eternas parrafadas estivales en las que explicamos que el portal no deja
de funcionar, que todas las secciones continúan en marcha, pero que no
habrá -en principio- noticias diarias, ni actualizaciones frecuentes en
ninguna sección. Sin embargo, como siempre, dejaremos completamente
abiertos los buzones de correo electrónico. Y por supuesto -de ahí ese
'en principio'- permanecemos atentos a cualquier noticia que tenga
relevancia sufieciente como para darla a conocer de forma excepcional.
Incluso en agosto, incluso desde alguna cálida cala perdida en algún
lugar del mundo, e incluso en plenas vacaciones.
Por
estas fechas, varios usuarios de Popes80 -que son los mejores y más
agradecidos que he encontrado en la Red-, comienzan a enviar sus mails de
despedida. Ya sabes, esos que tanto molestaban a Donald cuando no tenía
dinero para irse de vacaciones: Querido Donald, nos vemos en
septiembre. Me voy al Caribe. ¡Felices Vacaciones!. Fdo: Tío Gilito. Por
supuesto, no sólo no nos molestan estos mails con cierto parecido a las
felicitaciones navideñas, sino que además de agradarnos, algunos
sugieren ideas interesantes. La semana pasada un usuario reflexionaba que
los días previos a las vacaciones son 'tiempo de balance', también para
Popes80. Hoy lunes, uno más simpático, pedía que no nos fuéramos de
vacaciones este año, al menos hasta el 15 de agosto que es cuando este
proyecto de humorista ochentero partiría hacia su soñado descanso.
Lamento rechazar tajantemente esta última propuesta.
En
cuanto al balance, podría ser una buena idea, pero hace relativamente
poco que tuve que reflexionar sobre la marcha de popes80 -en esta misma
sección- con motivo de superar la cifra de 2000 usuarios registrados.
Además, si hacer balance de un medio de comunicación -del tipo y
envergadura que sea- es incómodo, mucho más resumirlo en unas cuantas
líneas. A pesar de que en este artículo pre-vacaciones nadie me ha
recomendado limitaciones de espacio. Quizá por eso, porque después de
este no habrá muchos más hasta septiembre. O sí, porque de igual manera
que se envían postales digitales en verano, nada impide que no hagamos
llegar colaboraciones esporádicas al portal. Se estudiará.
Volviendo
al verano. Lejos de incluír la tradicional colección de discos
prohibidos del verano en este artículo, cosa que ya he hecho hace unos
días en otro medio digital, prefiero reflexionar hoy en Popes80 de forma
positiva.
¿A
qué te recuerda el verano? A mi, lo primero que me viene a la cabeza, son
los buenos propósitos. 'Este año sin falta clasificaré todos los
cedés'. 'En agosto ordeno la biblioteca aunque sea lo último que haga en
esta vida. 'No acudiré a los chiringuitos playeros a bailar Bisbal'. Hay
determinadas promesas que no conviene hacer, por mucho ímpetu que sugiera
el abismo de los últimos días de trabajo.
Estoy
tan sumamente conciliador ahora que se consumen los últimos días de
julio, que me atrevo a pedir respeto para un colectivo que no disfrutará
este verano de vacaciones en agosto. Para uno, o para varios. Aunque me
refiero especialmente a los que ofician durante las calurosas noches
de agosto el arte de mezclar música en pubs y discotecas. A nadie se le
escapa que el DJ, además de DJ es persona. Como persona relacionada con
la música -al igual que el músico- es un bicho bastante raro. Eso no
quita que su trabajo, y más ahora en verano, sea costoso y en ocasiones
desagradable por culpa de la mala educación de buena parte de nosotros.
Mala educación, en la que todos nos incluímos en algún momento de las
madrugadas veraniegas.
Muchos
de vosotros escapáis estos días de vuestra ciudad habitual. Como
Shakira: 'ahí dejo Madrid'. Y viajáis a esos pueblos costeros tan -ejem-
auténticos. Y allí las noches claman conocer la oferta discotequera,
para reunirse con los amigos o para disfrutar de esas madrugadas eternas
que el ritmo de trabajo invernal no siempre permite. Y con vosotros
decenas de personas, como sombras con bañador tropical, siguen vuestros
pasos. Quizá conceptos diferentes de ver la vida -y la música- pero
idénticas pretensiones al final.
Y
allí está abarrotada la sala. El aire acondicionado funcionando a todo
gas. Los camareros sudorosos y ajetreados, decenas de pandilleros
juveniles danzando al son de los ritmos latinos y amigos que celebran que
han vuelto a encontrarse doce meses después: el gallego con el madrileño
y el andaluz con el cántabro. Y todo es maravilloso menos ese son latino
que te mina lentamente la paciencia. Y miras al DJ y no eres capaz de
adiviniar si te fastidia más su música chenoísta o esas horribles
sandalias masculinas que algún imbécil puso de moda hace tiempo. No te
llegaba con esquivar los sutiles calzados de verano de las chicas -siempre
al borde de hundir tu noche y tu futuro por un pisotón inoportuno- ahora
también debes esquivar los de los chicos. Di tu, que no te fastidiaba
tanto la cosa cuando sólo estaba reservada a unos pocos varones. Pero
ahora... ¡todos! Deduces que se trata de algo similar a lo que sucede con
la música que está sonando. ¿Te enfrentarías a todos los
calza-fanequeros del pub? Pues piensa que el DJ tampoco podría
enfrentarse con facilidad contra todos esos cuerpos bronceados que se
desviven con los espantosos estribillos de Bisbal. Y entre la fiesta de
dedos al aire y el ritmo latino hay miles de coincidencias. Hasta Bisbal
luce sus dátiles embutidos en sandalias playeras en sus apariciones en
público. Terrible desgracia la del pisotón, aunque quizá justificada en
algún caso.
Vuelvo
al DJ. Míralo, parece que lo disfruta. ¿Cómo puede gustarle esa
basura?, piensas mientras comienza a sonar el nuevo Papi Chulo. Que no es
de Lorna y no se llama Papi Chulo, se llama Bambú, Bambú -'...Yo
soy la castaña la que da más caña...'- y es de unas listas llamadas Las
Primas. Pues la verdad, hay Djs para todos los gustos y colores, pero no
creas que disfruta esa baratija musical. Es raro que alguien disfrute
pinchando diez veces por noche las mismas quince canciones. Cuento todo
esto, para que cuando te de ese arrebato nocturno y decidas acercarte a
decirle cuatro cosas al pinchadiscos, no pierdas la educación. Es muy
desagradable ser Dj en agosto, siendo fan de Pistones, admirador de Los
Secretos y con la habitación llena de posters de Mecano y que alguien te
recrimine que no tienes ni idea de música, que quites ya esa salsita
deplorable. Recuerdo perfectamente a un Dj en esta controvertida
situación. Su respuesta, muy acertada a mi gusto, comenzó con un breve
aspaviento de brazos y un tajante Pues mira, imbécil,... Y es que
el pinchadiscos no cobra sólo para que la gente advierta que sabe mucho o
poco de música. Exceptuando los DJs reconocidos mundialmente por sus
artes con los platos, la mayoría cobran para que la mayor gente posible
disfrute de sus sesiones, que no tienen necesariamente que coincidir con
sus gustos. Ni con los tuyos, claro.
Con
cierta educación, siempre puedes encontrar en la cabina a un ser
inteligente y, con frecuencia, bastante formado en lo musical. Siempre
puedes encontrarte a alguien amable -si tus formas son buenas y el momento
es adecuado- que acepte frenar un poco esa sesión de cuchi cuchi
y bambú y dar paso a esa música que a ti te gusta. Y a él
también. Al menos durante un rato. Porque la pesada que corre a la cabina
a pedirte 'algo más actual, como Bisbal o Bustamante' está al caer. Y el
plasta que pretende que pinches Metallica en la discoteca más pija y
popera de la comarca llegará en seguida. Y a ver cómo se lo explicas hoy
sin que se moleste...
En
fin, ¡que cosas tiene el verano!
Rota
la lanza por los DJs de este verano, paso a desearos a todos unas felices
vacaciones y mi gratitud por contar con vosotros un año más en popes80.
Los foros están abiertos a que alimentéis el portal con lo que os
apetezca durante estos días festivos. Ya sabéis dónde encontrarnos: director@popes80.com
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