No sé qué pasa, pero en Madrid, el pop siempre vuelve a casa por Navidad. Y este año, otra vez, se pasó dos días por la sala Élite. Es un placer despedir la temporada con reuniones de amigos como las de la semana anterior.
Primero fue el Pulpo quien se encargó de calentar el ambiente y de rescatar canciones “made in Spain” que nunca debemos (ni lo haremos) olvidar. Y después, lo prometido: Modestia Aparte con todo un elenco de voces que iban desde las más consagradas a las nuevas promesas de nuestra música. Allí estábamos los incondicionales –que somos muchísimos y llenamos la sala- coreando las canciones de siempre y muy atentos, sin perder detalle, examinando a los novatos.
Algunos de ellos pasaron con nota. No pienso perder de vista a Nada que perder, grupo telonero del primer día encabezado por Jesús, con una energía y una fuerza fuera de lo común.“Idiota”, “Nada”, “Me faltas”, “Promesas” o “Quisiera” fueron la carta de presentación para un disco que, como se suele decir, está ya calentito. Espero que esos “sueños por cumplir” se acerquen pronto a la realidad.
Por allí pasaron In Albis, Lengua Secreta (con una “Generación” que se reconoce más en El equipo A o Naranjito que V o Fama...), Xucro (muy buena versión de “Copas rotas”), Los Cocodrilo, No se lo digas a mamá.... y muchos más. Mención especial merecen La Musicalité y Dylan Ferro, de Taxi, por lo bien que sonaron.
Entre tanto, “los mayores” (sin ánimo de nada con eso de “los mayores”) imprimían su sello en algunos de los temas: por allí se dejaron caer La Guardia o Los Limones, aunque fue sin duda la nueva generación la que brilló y la que puso la nota de color en un concierto, curiosamente, lleno de recuerdos.