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Popes80 | 28 noviembre, 2020

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Bebiendo los vientos por la niña bonita

Bebiendo los vientos por la niña bonita
Itxu Díaz
  • On 6 noviembre, 2020
  • http://www.itxudiaz.com

Y a un disco solo le pides que te robe el corazón, como a un amor a los quince años. Que sea para siempre. Que haga que exista la belleza. Que no muera nunca. Que te abra los ojos a las cosas buenas de la vida. Que enloquezca de bohemia. Que te lleve de fiesta. Que sepa bailar. Que sepa llorar. Que no te deje solo. Que sea auténtico, transparente. Que odie contigo el artificio. Que sea primitivo como todo lo que sientes por primera vez. Y es así como bebo los vientos ya por esta Niña bonita, que hace el número 15 en la feliz discografía de Los Limones, con toda su valentía, su naturalidad, su desnudez, su delicadeza, su arrojo, y sus ganas de besar, sea solo una vez más Santi Santos con su guitarra de guerra, la tarima de cada uno de nuestros bares.

Lo acústico conquistará el mundo cuando el ruido ya no tenga más que decir. Y entonces aún sonarán los acordes de esta Niña bonita, con las canciones vestidas solo de sí mismas, en donde Santi Santos nos regala todo lo que lleva en el equipaje de artesano, entre el puchero y la pócima, que en el taller de sus canciones, no hay viruta sin arte, no hay descarte sin amor. Por algo venimos festejando que es, quince discos y casi dos centenares de canciones después, el letrista más ilustre del Olimpo del pop español, feliz compañía de vida a través de los años y las canciones; es mutua la satisfacción que canta en ese rock and roll acústico que da título, inicio, y razón de ser a todo el disco: “al llegar a quince imposible contenerme esta alegría, belleza mía / granate, piropo, rojo fuego es tu compañía”.

Toman las palabras y las voces la aristocracia de la cultura al desenredarse en versos como los de Altanera, exaltando a la Boadilla del Monte de Don Luis, o los de A la gallega, glosando al mundo entero la tierra que lo vio nacer –“en el noroeste está el sentir”-, o rindiendo honores cuando más lo necesitan a los “espacios hidratados” que son “legado y patrimonio de la Humanidad”, en Viva el bar.

Pero toda España está presente en esta Niña bonita, la de verdad, la de todos, la de la unidad, la de la furia de los mundiales y las melancolías de un ayer de esplendor, la de las buenas gentes, la que puede cruzarse saltando de fiesta en fiesta, atravesando este “cruce de caminos rodeados de mar”. Todo lo que somos está, al fin, en La fiesta en paz, con su “vieja nada, el viejo todo”, su “masa madre”, su “fiesta padre”, y su “canto regional del bautizo al funeral y fiestas que guardar”.

En este cruce de caminos nuestro, no todos los derroteros son iguales. Brillan con luz especial los que vienen y van a Santiago, epicentro emocional de Europa, que aúnan “a natureza, atlántica pureza, alborada mariñeira, atardecida de festa” -canta Santi Santos en un bellísimo gallego en Camino portugués-, con “puerto inexpugnable y platería en la piel, Ártabro profundo y luz de un faro coruñés”, en las alegres estrofas de El camino inglés, prendiendo fuerte en dos tonadillas todo lo que significa para miles de peregrinos el alma del Camino.

Más de 30 años después de su primera canción, lo que nos cautiva de los Limones es esa capacidad para cantar las cosas de la vida de hoy, siempre fieles a la mejor tradición del pop rock español, ajenos a histerias y modas, pero pegados con tozudez al sentir de cada día. Así, es esta Niña bonita una hija de los días raros de pandemia, en los que las cosas que ansiábamos quizá ya no valen tanto y la alegría de vivir es también lo que tenemos hoy, ahora, aquí. Por este disco repleto de bellezas sin estridencias, sin instrumentaciones y sin trampa ni cartón, se explica mejor en su corte de despedida, Aplausos y abrazos, donde Santi Santos esculpe, como poeta de nuestro tiempo, como el bardo de nuestro confinamiento que fue retransmitiendo conciertos desde su balcón de Boadilla del Monte cada día del encierro, lo que todos guardamos para la posteridad en el avispero más profundo de nuestras almas: “porque la vida es primero / por la vacuna antimiedo / por el chute de esperanza / aplaudiendo al cielo, yo me quedé en casa”.

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