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Popes80 | 21 abril, 2019

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Un disco que te vuela la cabeza

Un disco que te vuela la cabeza
Itxu Díaz
  • On 16 enero, 2019
  • http://www.itxudiaz.com

Llevo veinte años en el periodismo musical. Todos los demás en la música, con la música, como quieras decirlo. He abierto tantos precintos como cuchillas de afeitar mi barbero, al menos hasta antes de la eclosión hípster. Me han sometido en mil ocasiones al mal trago de recibir el nuevo álbum de un buen y admirado amigo y descubrir que, tal y como sospechabas, es aterrador y no se lo puedes decir abiertamente. En muchísimas ocasiones he tenido que darle tiempo a colecciones de canciones difíciles que han terminado marcándome. Y muchas veces, no lo negaré, los discos de los grupos que más me gustan me han dado la alegría de confirmar por qué sigo siendo su fan después de tantos años. Más raro es, por lo inusual, desprecintar el álbum de un artista nuevo, o bien de alguien a quien habías perdido la pista hace siglos, y que la primera canción, como diría un moderno, te vuele la cabeza. Me acaba de pasar con lo nuevo de Rafa Pons y me ha alegrado la semana.

Por injusticia, por casualidad o porque la vida es muy complicada, le había perdido el rastro hace dos o tres discos. Y así es como los artistas también se hunden en nuestro olvido, a veces, a pesar de que sus canciones hayan podido ser importantes para nosotros en algún momento. Si además, no es de esos grupos que suenan en la radio a todas horas, la experiencia de la disolución del recuerdo es más frecuente de lo que creemos; ocurre que no nos damos cuenta, en eso consiste el olvido; nadie sensato borra de su cerebro a un buen artista a propósito y por pura adicción a la estupidez.

Sea como sea, hoy aterrizó en mis oídos La guerra del sexo. El single Atento –y su logrado videoclip- me enganchó por las solapas y me tiró al suelo. Creo que empezó a llover confeti. Así que esto no va de todos esos gurús de la filosofía positiva que te dicen que puedes conseguir lo que quieras solamente soñando y confiando en ti. Que se vayan a la mierda, dice Rafa Pons –me tomo la libertad de traducirlo al idioma Umbral-. Esto es diferente. Por supuesto, la canción es maravillosa y como single es explosivo y pegadizo, pero lo que me ha hecho frenar y deleitarme es el planteamiento de la canción, radicalmente opuesto a la filosofía happy dominante, una de las farsas del siglo.

Cuando canta esa parte de “hay gente cojonuda / que sufre en la vida”, pese a que suene a obviedad, por un momento me ha parecido estar escuchando a Jordan Peterson, cuando se pone a gritarte que sí, que la vida es dura, que por supuesto es injusta contigo, que no hay nada definitivo que puedas hacer, y todo eso ya que te imaginas, pero –concluye a menudo- por qué en vez de lamentarte a todas horas y clamar contra el mundo entero no empiezas por intentar hacer tu maldita cama.

Más tarde pensé que Atento sería simplemente un gran single de Rafa Pons en el contexto de un disco de un tono más bajo. Es el pesimismo epidémico del consumidor musical, supongo. La sorpresa es que no. El tono del resto del disco no baja, sube. El otro single, Como un hombre es una bomba de relojería en la que encontramos una maravillosa amalgama de reminiscencias: desde Sabina hasta Los Secretos pasando, por ejemplo, por lo mejor de La Trampa. Y la idea del rock, folklórico, sin guitarras eléctricas, es un traje que viste de fiesta la maravillosa voz que Dios le ha dado a Rafa Pons.

No hay nada como descubrir un disco así. Nadie sabe lo que es hasta que no le pasa. Ocurre muy pocas veces. Quien lo firma puede tener la sospecha de que las cosas han salido bien esta vez pero en realidad hasta que alguien no se ve vapuleado musical, sentimental e intelectualmente, rodando por el suelo como en una canción de Dinamita pa los Pollos, tras el golpe de la primera escucha, hasta que alguien no lo grita a los cuatro vientos, el artista no es del todo consciente de que ha hecho un disco que da un sentido nuevo a toda su carrera.

Sonrojantes y sinceras disculpas por estos años de limbo, Rafa Pons. Ya no dejaré de estar atento.

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