Image Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Popes80 | 15 julio, 2024

Scroll to top

Nigel Walker: «Lo primero que grabé como técnico fue el Dancing with myself de Billy Idol»

Nigel Walker: «Lo primero que grabé como técnico fue el Dancing with myself de Billy Idol»
Alberto García Valdegrama

Dedicado al mundo de la música desde 1975, este ingeniero de sonido y productor musical inglés, afincado en España desde los 90, es todo un referente en la industria discográfica española de las últimas décadas. Nigel Walker ha trabajado con Pink Floyd, Paul McCartney, Aerosmith, Mick Jagger, y Bob Dylan entre otros, pero en nuestro país ha firmado la producción de muchos de los discos más notables de artistas como La Oreja de Van Gogh, Nacha Pop, Hombres G, El Canto del Loco, Pereza, Los Secretos, Sidecars, Los Rodríguez, y M-Clan. Charlamos hoy con él en Popes80 sobre el pasado, el presente y el futuro de su trayectoria musical.

¿Profesionalmente cómo te encuentras?
Bien, tengo trabajo siempre, pero mi esquina en la industria es más pequeña que antes. En producción hay dos opciones: trabajar con cualquier tipo de música o artista y aunque no te guste, aparentar que todo es muy happy y «¡es increíble, chicos!»; o como hago yo, que si no me gusta, prefiero no hacerlo.

¿Por qué decidiste dedicarte a la ingeniería y producción musical, y qué circunstancias propi-ciaron que trabajaras con tan solo 18 años con George Martin en Air Studios?
Lo de George Martín fue totalmente suerte. Trabajaba con una chica en una agencia de viajes en Londres, que casualmente estaba casada con un productor musical que entre otros producía a Bryan Ferry, Roxy Music y ese tipo de artistas. Entró un día para hablar con su mujer y yo, un chico joven con 17 años, me acerqué y le dije «toco muy bien la guitarra», a lo cual me contestó «grábame algo y dáselo a mi mujer». Grabé una versión mala de Stairway to Heaven. Respondió que no tocaba muy bien para ser músico, pero que le gustaba que estuviera grabado en el baño, tenía un sonido mejor. Me propuso visitar un día un estudio y respondí que «sí, please». Unos meses después, AIR Studios me ofreció trabajo sirviendo cafés, trabajo que hice bien durante un año.  Y el dueño del estudio ¿quién era? … el productor de The Beatles, George Martin. Y la verdadera razón por la que grabé en el baño fue para no molestar a mis papás.

¿Cuáles fueron los primeros artistas con los que te desarrollaste en el oficio?
Como ayudante, trabajé en un disco de Aerosmith, con Cheap Trick, con el primero de The Cars, Cat Stevens, una gira con Pink Floyd, las mezclas de un disco en directo de Los Beatles, Jeff Beck, y ese tipo de artistas, muy grandes. Como técnico, la primera cosa que grabé fue un tema que se llama Dancing with myself de Billy Idol y fue porque, como ningún técnico del estudio quería trabajar con un grupo punky, preguntaron al estudio si había un ayudante que quisiera probar. Así fue como mi primera grabación oficial fue hecha disco. El primer single fue un bombazo en muchos países, un éxito tal que pasé de ser ayudante a técnico en mucho menos tiempo de lo habitual. Y eso fue porque hice un disco que nadie quiso hacer. Y después, como técnico oficial, trabajé con artistas como Dire Straits, Jeff Beck, Gary Moore, Paul McCartney, Pete Townshend, Mick Jagger, Kate Bush, Kansas, Joe Jackson, Japan, Herbie Hancock, Tom Petty, Bob Dylan…

¿Cuáles son las máximas que aplicas en la producción y tus principales recomendaciones para los artistas?
Trabajar en los temas. Un tema bueno es bueno para siempre, siempre los temas son lo más importante. No se trabaja, especialmente en España, mucho en los temas antes de entrar en el estudio. Hay que estar días y días tocando un tema, intentando mejorar, probando, quitando, probando otra vez hasta que no puedas hacerlo mejor. Los artistas que trabajan conmigo saben que siempre intento trabajar con ellos en los temas. La maqueta es lo mejor que puede hacer el grupo, pero cuando entra en el proyecto un productor desmonta a veces un poco los temas y los remonta, quizás en otro tono, en otra forma, en otra velocidad, con un cambio de estructura, de melodía en el estribillo…  Esto para mí es una cuestión muy importante en producción. Cuando el compositor llega a su límite es cuando tiene que entrar el productor y mejorar el tema.

¿Qué diferencias encuentras entre la forma de grabar actual y la de tiempos pasados?
Ahora mismo la forma de trabajar es grabar por separado, sin saber ninguno cómo va a quedar, hasta que el tema está terminado.  Al realizarse la mezcla es cuando puede escucharse si el tema está bien o no. En los años pasados, se grababa todo el tema a la vez y todos sabían en ese momento si el tema funciona o no. Así es como me gusta trabajar y lo hago cuando puedo.

¿Qué grupo o artista ha pasado por tus manos y debió haber tenido mayor éxito?
Hice el primer disco de un grupo con mucha originalidad en España que se llamaba Zenttric, un disco muy bueno. Cuando se planteó hacer el segundo disco arrancó el rifirrafe, pues todos pensaban en cómo cambiarlo para que tuviera más éxito. Esto provocó problemas en el proyecto y entre el grupo, la discográfica y probablemente yo. Al final el grupo se separó. Otro grupo sería O’Funkillo, grabé con ellos su primer disco en un estudio por la noche, con poco presupuesto y con una discográfica que, salvo la persona que había fichado al grupo, al resto de sus compañeros no les gustaba. Pensé que con su rollo de cuarteto podrían ser fácil y perfectamente el Chili Peppers español, pero el problema del grupo fue estar con una discográfica donde al 99% no le gustaba ni el grupo ni su tipo de música.

¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?
Con artistas nuevos y cosas nuevas que no puedo desvelar.

Reformulo la pregunta, ¿Cuál ha sido tu último proyecto?
El último disco de Sidecars, grupo con el que ya he hecho cinco discos. Este proyecto, desde el primer acorde de acústica hasta que el disco estuvo masterizado, duró seis meses. Mi trabajo empezó con Juancho, el cantante y compositor, pasando días tocando los temas juntos, cambiando cositas, probando maneras, cambiando la estructura, la melodía etc. Después, pasamos al local, ya con toda la banda, hasta que los temas sonaron “ready to record”.

¿Con qué artistas españoles has disfrutado más en su desarrollo?
Difícil pregunta. Te puedo decir que con casi todos. No me es fácil elegir un artista con el que haya disfrutado más que con otros, todo el concepto de grabación me gusta. Me gusta mucho lo que pasa antes del disco y cuando llega el momento de grabarlo, de cualquiera de los artistas o grupos con los que he trabajado. Mi participación en unos discos es más grande que en otros. Cuando se lee en un disco que está producido por Nigel Walker no significa que siempre tengo el control cien por cien, porque en el caso de Los Rodríguez, por ejemplo, los temas que me entregaron de Sin documentos eran tan buenos que, si un día te pongo la maqueta, vas a notar que es bastante similar al disco. Los temas venían muy bien preparados desde su local. Ellos trabajaban todos los días desde las cuatro hasta las ocho de la tarde antes de grabar el disco. Antes de producir con La Oreja de Van Gogh el disco de El viaje de Copperpot, hice toc-toc en las puertas de las discográficas, presentándome, “Hola, soy Nigel Walker, quisiera trabajar en producción”, y me respondían “no, no, tú eres sólo un técnico y tu español es muy malo”. Pero, alguien en Sony insistió en que podría ser un buen productor para La Oreja de Van Gogh. Nos juntamos y hablamos en San Sebastián y me dijeron que querían trabajar conmigo porque tenía mucha experiencia de trabajo en estudio. Me pidieron que tuviera paciencia y que aprenderíamos juntos. Cuando el disco alcanzó en la primera semana las 100.000 copias, esas mismas discográficas que me rechazaron me ofrecieron todos los artistas que tenían.

¿Qué tipo de artistas pueden contar con Nigel Walker?, ¿eres selectivo?
Aquellos que compongan temas y que tengan mente abierta para probar mis ideas. Un tema que más o menos está bien, siempre sale mejor cuando pasa por mis manos. También sería un artista perfecto alguien que cante bien, aunque estuviera muy verde y no supiera componer. Hay veces que para este tipo de artista es más difícil porque les exijo mucho. En cualquier caso, si me gusta un proyecto y creo que lo puedo mejorar, lo hago.

Llevas desde los 90 en España, ¿notas diferencias entre la metodología y desarrollo de producción en Inglaterra que en la de España?
En Inglaterra tienes mucho más tiempo y más presupuesto. A veces para peor. En seis meses en un estudio a lo mejor tienen solo tres temas terminados y yo no trabajo así. Me gusta trabajar con ritmo y buen rollo. Todas las herramientas para grabar un disco son las mismas en Inglaterra que aquí, en España. Los estudios, los micrófonos, las guitarras, los amplis, la batería y los pianos son los mismos. Quizás falta el training, el entrenamiento de los músicos, de los técnicos y de los productores. Actualmente los músicos en España utilizan muchos pedales de guitarras -en vez de buscar un sonido de ampli y guitarra tocando más fuerte, tocando más suave, cambiando la pastilla, bajando un poco el treble en la guitarra, cambiando la púa-, y los técnicos buscando muchos botones y poniendo veinticinco plugins en una voz. Fuera no lo hacen así y cuidan mucho el sonido original, se cambia un poco el ampli, se mueve poco el micro y si la caja suena un poco mal, se afina un poquito y listo.

¿Qué escucha Nigel Walker cuando no trabaja?
Me gustan muchas cosas diferentes. Me gustan Wilco, Calexico, Ryan Adams y grupos que no son meramente “mainstream”, pero que, aunque utilizan los mismos instrumentos suenan de forma distinta. Grupos españoles como Morgan esto lo hacen muy bien.

Cuéntanos alguna anécdota memorable
(Riendo) ¡Eso es peligroso, tengo muchos amigos!