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Popes80 | 15 julio, 2024

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Ginebras presentaron «¿Quién es Billie Max?» en un concierto exclusivo

Ginebras presentaron «¿Quién es Billie Max?» en un concierto exclusivo
Alberto García Valdegrama

Su segundo álbum, ¿Quién es Billie Max?, está disponible desde hoy en las plataformas digitales.

Ya tenían ganas de soltarse la melena en un escenario, y les resultó fácil contagiar su desparpajo y desenfado, desde las tablas del Teatro Eslava, a los medios y seguidores congregados. El pasado miércoles los asistentes se sentían afortunados, estaban convocados por el cuarteto a la presentación en primicia de su segundo disco, ¿Quién es Billie Max?, en un concierto exclusivo previo a su lanzamiento oficial en tiendas y plataformas digitales.


El nuevo disco y directo convenció a los medios y seguidores invitados, a los que también atraparon con las divertidas conversaciones que se marcaron como intro de los nuevos temas recién sacados del horno. Composiciones que cocinan con sus vivencias o las de tantos, que elaboran con ingredientes cotidianos y sirven al natural sin colorantes ni artificios, como ellas mismas. Principal razón por la que la complicidad con su público, que va creciendo en número, parecen tenerla asegurada nuevamente.


Tras tres meses sin actuar y con mono de mostrar y sorprender, salieron recibiendo los aplausos de bienvenida, la cuadrilla en riguroso rojo, rosa y verde -estilismo de Ana Surma, que vistió a Alejandro Sanz en su última gira-. Arrancaron con el adelanto que lanzaron el pasado mes de mayo, Alex Turner, un rapapolvos sin miramientos para los gilipollas, que interpretaron junto a un público que hizo los coros al venir de casa con la letra y lección ya aprendida. «Yo sigo siendo la misma y tú / sigues siendo un gilipollas / quieres parecer Alex Turner / porque sabes que me mola». Poesía cívica, para entendernos.


Continuaron con Billie Max, personaje culpable del título que concibieron para el álbum como un alter ego asexuado de Ginebras, y que representa el sueño que están viviendo. Previamente nos dieron la bienvenida y amenazó Magüi, la portavocía del grupo, con que esto iba a ser «una mezcla de concierto, monólogo, show y hasta streapteese». Nada de extrañar, sus canciones lo son de per se. «Se lio, se lio», reza la estrofa tan pegadiza como la música. Avisados estáis. Reconozco en Ginebras que en ocasiones su sonido rezuma una amalgama de otra época. No en balde, confesaron recientemente sin abogado presente que les hubiera gustado vivir de primera mano la movida madrileña. Les pega, hubieran pegado, divertido y quizás, de haberse cumplido el maleficio la hubieran liado incluso más.


Llegó En Bolas, un canto con ritmo alocado a los placeres imaginables, espontáneos y naturales de la vida. Tras él, agradecieron sintiéndose grandes que Dani Martín, «el sueño de la infancia de las ginebritas» colaborase con ellas en Desastre de persona, el siguiente tema que interpretaron, en esta ocasión sin su presencia, pero que provocó igualmente un subidón de adrenalina en la sala. La fiesta iba bien, había provisión de hielos. Eslava es un templo que se conserva bien.

Turno del quinto tema, Rapapá, onamatopeya o grito de liberación que no tardará en adherirse a nuestro lenguaje convencional o en palabras de Juls, con las baquetas en las manos ya sudorosas -volaban los palos como cometas en una playa-, «que utilizareis el resto de vuestra vida para definir cualquier situación».


Raquel, agarrada al bajo como si se lo fueran a birlar, presentó Lunes negro resumiéndolo con níveas palabras autobiográficas, «lo jodido que es un lunes», y reclamando la presencia de “los pesados de Karavana, a los que tanto queremos”, y eso hicieron.

La emoción tocó la retina de Magüi cuando volvía a agradecer la asistencia antes de iniciar, en los teclados, el tema cuyo título dice eso mismo, Muchas gracias por venir, reconociendo antes de ponerse a ello que «no es que seamos muy flipadas, a veces nos tienen que subir». Consiguió su propósito, emocionar el teatro y tocar otras retinas.


He resucitado a Elvis, «una canción muy Ginebras» decía Magüi, en la que se trata el placer de reencontrarse con ese canción o recuerdo que te retrae al pasado, un viaje en el tiempo hacia uno mismo.


«Una canción que va de los festivales y de pasárselo de puta madre en los festis porque vosotros, amigos y amigas, sois los verdaderos inspiradores de nuestras canciones», así anunciaba Raquel Qué gozadita. Y sí, es una canción para levantar cualquier sarao. En esta, la audiencia se vino arriba.


Ansiedad, enfermedad sintomática de nuestra sociedad y que Magüi reconoció padecer, fue la penúltima canción del nuevo disco en asomarse con tempo, ritmo y mensaje coloreada y divertida. Surgieron sonrisas al corearla a modo de terapia colectiva.

Y de Omeprazol, poco os puedo contar, salvo del medicamento, dicen que estuvo bien y que tiene muy buen rollo, estaría a otra cosa interesante y puede que otro día os la cuente.


En definitiva y por concluir, los allí presentes me superaban en número, pero no en edad, salvo los familiares de las artistas y un tipo que preguntó, antes de acceder con buen porte y gran parsimonia, si eso era Joy Eslava. Sali rejuvenecido, se dice por ahí que ya aparento una semana menos. Y sonrío como se hace tras estar en una fiesta de muy buen rollo, vibra o como se diga mañana, que ya será el futuro.

Gracias, Ginebras y equipo de Vanana por el buen trato recibido y rato pasado. Vais bien, muy bien.

¿Quién es Billie Max? está disponible en plataformas digitales en este enlace. La edición en vinilo y CD se puede adquirir en la web de Vanana Records